Primavera

Él salta animoso sobre la barandilla al encontrar el malecón con farola que une dos tramadas contiguas.

Él salta animoso sobre la barandilla al encontrar el malecón con farola que une dos tramadas contiguas.

27º Y con las cosas…

Los adolescentes aun no han dejado de correr y comprometerse con pequeños toques, roces, palmadas…

Pero no es verdad lo de tanto correr.

Como manos de pianistas, unas veces se mueven perdiéndose en la rapidez y otras ralentizan, incluso paran, se detienen, miman las teclas, pasan la hoja de la partitura. Pero luego se afanan, saltan los dedos, se estiran y se curvan, golpean con furia, urgidos, y de nuevo acarician con la suavidad amorosa de una melodía que se evade en lontananza, que se mece amorosamente…

La pareja se asoma, hace equilibrios inseguros sobre el poyato que soporta la baranda de hierro forjado…

Sueltan las manos y las elevan en cruz, buscando una simetría del cuerpo…

Uno detrás de la otra, mantienen el cuerpo y caen a la acera, suben de nuevo y continúan…

Equilibristamente…

El esfuerzo por mantenerse a pesar del empuje de la barandilla, les obliga a acelerar el paso y gritan:

Cinco, he dado cinco pasos sin caerme…

Y yo seis, exagera el otro como si se estabilizara más…

Él salta animoso sobre la barandilla al encontrar el malecón con farola que une dos tramadas contiguas.

Levanta las manos, pone los brazos en cruz, intenta equilibrarse con la simetría de su cuerpo encorvado y pisa la barra manteniéndose en un pie, volatinero atrevido ante los ojos de ella, adelanta el otro pie en un primer paso, luego en un segundo… duda, rompe la armonía… se bambolea… da dos rápidos pasos y brinca, salta y hace sonar sus pies en la acera y sus manos chocan en unas palmadas como si se aplaudiera…

Ella le sonríe animosa…

En unos pasos de baile, o de saltos de comba sin comba, continúan acera del canal adelante…

La vida, cuando se viste de alegría y despreocupación, de cariño y conformidad… no debería acabarse nunca…

Cuánto futuro y qué desahogo proporciona la vida, vista así, con la perspectiva de la grandiosa y larga espera.

La juventud programa sin prisas, sin urgencias, para toda la vida…

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