Primavera

M. Macías. Escampando. Acuarela

M. Macías. Escampando. Acuarela

43ª Y trabaja, cumple activamente...

Qué descuido.

Ni yo mismo me había percatado. Cuando estaban las nieves, casi no tenía tiempo para volver del pueblo de mi abuela, porque anochecía. Pero ahora llevo rato y rato caminando y el sol está alto y calienta. Aún le queda tiempo de vivir.

La vida del sol es la de un día entero. Luego viene la noche y él se echa a dormir, como nosotros. Claro que nosotros, algunas noches, las pasamos de claro en claro o de oscuro en oscuro, expresiones fáciles de entender. Al sol esto no le pasa nunca. Es de costumbres fijas. Lo que pasa es que, en estas épocas, se levanta un poco antes y tarda más en acostarse.

¡Es primavera! Y el buen tiempo es tan agradable…

Bueno, pues el sol madruga y trasnocha para contemplar cuanto de hermoso tiene delante, y, con su luz, llama la atención y despierta a todo bicho viviente. Mirad y alegraos, parece decir.

Pero unos porque viven de pie, otros porque no tienen colchón o aunque lo tengan el hambre los estimula, otros porque…, bueno, una vez despiertos cada uno se espabila como puede.

Todos tienen que saciar el hambre y la sed. Unos producen alimentos y otros los intercambian. Pero todos, cuando despiertan, tienen necesidad de comer. Aunque a algunos les falte… ¡Qué fácil decirlo pero que penoso padecerlo!

Qué bien cuando las noches son largas y sólo te despiertas para bostezar.

Primavera, ¡ay primavera!

Dispón de tus colaboradores. Ordena que todas las telarañas filtren los aires y los vientos con sus redes para que los ladrones y quienes viven agarrados a otros como depredadores queden detenidos entre sus hilos.

Plantas voraces que se abrazan a otras para vivir de sabia ajena. Pájaros que, cucos ellos, buscan el momento en que cualquier ave abandona su nido para poner su huevo que, además de enhuerarlo, la propietaria del nido se hará cargo de su alimentación. La desidia de una madre que abandona al hijo en otras manos.

¡Ay primavera, cómo te escondes en las neblinas matinales! Y cómo en las tardes inundas de sol los campos, porque hay madres que son siempre madres de todo lo que aparece debajo de su delantal.

Quienes acaparan los alimentos se enredan en argucias para no entender la justicia.

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