El pueblo y la nieve

El humo tiene escondites en todos los agujeros de la atmósfera y no sempre se ve

El humo tiene escondites en todos los agujeros de la atmósfera y no sempre se ve

37º Fantasías.

 El humo que asciende de las chimeneas de los hogares es gris.

Se desparrama con somnolencia, sosegadamente.

El sol asienta la sombra de estos vapores sobre la nieve de los tejados y la destiñe de su blanco original.

El humo, cuando se asoma al exterior, se ha despojado de los calores.

Se agarra tiznando los yesones que enjalbegan el hueco de la chimenea.

Sale con ínfulas de mantón, como si fuese a arropar, por entero, a todos los tejados. Es como una nube recién nacida, sin experiencia, y, por eso, se cree todopoderoso.

Pero cuando mueve el viento, crece hasta arrastrar la nieve y aumentar las ventiscas, el humo desaparece despavorido de las bocas de las chimeneas y no se encuentra por ningún sitio.

El humo tiene escondites en todos los agujeros de la atmósfera. Por eso, cuando se cansa de vagar o cuando las ventoleras lo asustan con su persecución, se guarece en unos refugios que nadie sabe dónde están.

El hollín, algunas veces, se suelta de la chimenea y cae sobre el hogar.

El ama de casa, la abuela o quienes estén cocinando, no tienen ningún cariño al negro residuo del humo. Rápidamente lo arrojan de las sartenes o lo quitan de los asados.

El hollín es amargo, es fruto del humo apagado, que cuando subía, caliente todavía, iba dejando huellas diciendo:

—Mirad, soy el humo, tengo cuerpo y me quedo aquí…, me apoyo en este punto y así me recordaréis…

Cuando se desprende escandaliza el hogar…

Pero nosotros sabemos que el humo es un vapor gris que sube y sube y se mezcla con las nubes. Y juega a pintarlas de su color hasta que se cansa.

Las nubes son o blancas de luz o grises manchadas por el humo, aunque a días, cuando reflejan los hielos, son violáceas con presagio de fríos.

Cuando las nubes se van, el humo se recoge escondiéndose en los resquicios del universo donde reposa por las noches.

No, las noches son oscuras por otras razones, no son los humos quienes las ennegrecen como tizna el hollín…

Las noches son oscuras cuando la luna se acuesta a dormir con su amante…

Cuando la luna se viste de novia alumbra con su resplandor todos los caminos… Y si se mira de frente, se le ven la boca sonriente, los ojos rasgados y el rostro resplandeciente…

Quienes la miran, celosos de sus amores, dicen palabras de galanteos y ven encantos y enamoramientos…

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