El pueblo y la nieve

Acuarela de Manuel Macías

Acuarela de Manuel Macías

42º Ensueños…

Las historias, como los caminos, son sendas que llevan a alguna parte y nos muestran tiempos desconocidos; y cuando son conocidos, adquieren una nueva manera de suceder. Eso ocurre cuando las nieves cubren los campos. Entonces los caminos se parecen a las historias antiguas que se ocultan bajo ropajes extraños, y es necesario sacarlos a la luz.

De esto los niños saben mucho y durante el día pisotean y hacen rodar bolas de nieve para sacar al sol el suelo que será el camino transitado; por las noches se acurrucan ávidos de las palabras de los abuelos, y así, a lo largo de la trasnochada, sonsacan ladinamente las historias que gustan oír.

— ¿Y yo, enseguida comencé a andar? —Preguntan para que les digan lo guapos y hábiles que eran…

Cuando los mayores los mandan, a la cama notan que la historia se volverá sabrosa como lo prohibido: beber agua mordiendo la nieve, chupar los carámbanos de los aleros de los tejados, mojarse los pies corriendo por la nieve…, todo ello, amenazan, produce fiebres, anginas y catarros.

Alejarse del pueblo, por el día y aún más por las noches, es como echarse en manos de los sacamantecas o de los lobos. Y no se sabe cuál es peor, porque los unos quitan las entrañas para destilar la manteca y cocinar con ella la sangre para su alimento y sostén. Porque si no mueren y siguen buscando alimento humano y, aunque no los encuentres nunca, ellos a ti sí…

Además están los lobos…

Algunos que no quisieron dormir y vagaron como trasnochadores, sufrieron estos encuentros salvajes y despiadados…

Pero esto no ocurre los madrugadores. Aunque se contó, una vez, que al despuntar el día, alguien se encontró el fleco del tapabocas de un sacamantecas detrás del último ribazón a la salida del pueblo…

Cuando acompañados de la madre, van a las alcobas para dormir, esperan que ella se vaya para alargar la oreja hasta las rendijas de la puerta y enterarse de las historias de amores y de niños que han de nacer no se sabe cuándo, ni dónde, ni de quién. O de sucesos ocurridos en lugares remotos y relacionados con familiares que son primos del hermano, de la cuñada, del vecino… o de muertes misteriosas…

Los ruidos y gritos de gentes que tiraban de él cuando volaba sobre nubes que no eran blandas porque escondían bloques de hielo, y viejos y congelados muñecos cubiertos de blancas y ondulantes cabelleras que destilaban copos de nieve con sabor tiritón…

Al abrir los ojos se vio en brazos de su padre ante la madre con un pañuelo que le restañaba la herida del labio que le sangraba…

No pudo soportar el deseo de escuchar. Por eso se levantó de la cama, se acercó a la puerta, se acomodó a la escucha, se durmió y soñó con las historias contadas por los mayores y se cayó en el sopor del ensueño…

Los niños no miden sus posibilidades y se les escapa la ciencia del disimul

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