Historia de Molina de Aragón

8º Más sobre poblados

Los romanos también alteraron la localización de los poblados con la orden de que abandonaran las cumbres y edificaran sus viviendas en el llano. Esta ubicación era más cómoda y más fácil para hacer cumplir sus disposiciones y tener acceso para sus diligencias.

Tardaron los celtíberos en obedecer estas órdenes hasta el punto de padecer el gran asedio de Numancia, pero al final tuvieron que claudicar, levantar sus viviendas en sitio llano. De los muchos yacimientos que se hallaban en ese entorno varios serían abandonados en esta época.

El que hemos nombrado existente sobre la Cabeza del Cid descendería y se asentaría no sabemos dónde, tanto en Hinojosa como en Labros existen yacimientos arqueológicos donde podríamos ubicarlos según nuestro interés, pero expongamos como más posibles los que se encuentran en los actuales emplazamientos.

En Labros a kilómetro y medio hay un cabezo que domina el valle norte del citado cerro, donde podríamos ubicarlo. Es un espacio mínimamente elevado y en la zona de poniente hay un foso de unos noventa metros de largo, La Cava llamado, reconocido como “Ámbito de prevención Arqueológica” por el arqueólogo Jesús Arenas. Se halla más próximo a la tierra de labor, tal como los romanos pretendían y valoraban. El agua no la escaseaban, en las proximidades hay un manantial que incluso en estos años de sequía no ha dejado de manar: “Lagunillas”; o tal vez en el mismo Labros actual. La moneda que encontraron en un castillo, no sabemos a ciencia cierta en cual fue[1]. En tiempos actuales se ha encontrado alguna en sus calles cuando se instaló el agua correinte.

En la zona de Hinojosa son varios los lugares de yacimientos denominados como “Ámbitos de protección arqueológica” y están ubicados todos ellos a unos 4 kilómetros del cerro Cabeza del Cid; y distan entre sí: el de los Casares (camino de san Gil) de los Villares (Atalaya) unos dos kilómetros y el de los Villares del Cerro de las Monjas (Cantera) dos kilómetro[2]. Es probable que todos estos asentamientos sean restos de distintas épocas. Si alguna vez se estudiasen podríamos hacernos una idea de cuándo y por quiénes fueron ocupados.

He nombrado primero los Casares porque se ubican en tierras de Hinojosa y Tartanedo, sin precisar exactamente el lugar. Y al revisarlo en el mapa nos encontramos con otro, próximo a él, en el término de Tartanedo: Mataciria que tiene la misma denominación y es también de protección arqueológica.

Si además volvemos al término de Labros y quisiéramos ocuparnos de Monchel, o al de Concha con su ubicación actual y con el abandonado Chilluentes o a Hinojosa con santa Catalina antiguamente Torralbilla, o a Amayas y su Castro de Valderrodrigo nos encontramos con un exceso de emplazamientos no explorados.

Como la historia fue muy larga y con muchos tropiezos, me refiero a invasiones, pestes, guerras y otras causas, dejamos constancia de todos estos restos arqueológicos sin determinar tiempos, usos y maneras de sus ocupantes.

Ya he comentado en otro apartado anterior y es muy interesante el lugar donde se asentaron los soldados de Marco Mario cuando al licenciarse recibieron en la Celtiberia un territorio donde establecerse. Esta ciudad tuvo problemas con los poblados vecinos y tuvieron que cambiar de lugar, así dicen los historiadores Tobar y Blázquez en Historia de la Hispania Romana, Alianza Editorial, 1982[3]. Sería interesante considerar las insidias que surgirían por la captación de esclavos llevadas a cabo por estos soldados y las exigencias de tributos y rentas que cobrarían a los antiguos pobladores y a los poblados.

En el mismo texto de Tovar Y Blázquez leemos, hablando de esta población creada por Marco Mario en la Celtiberia, que: “Otra ciudad vecina que ya hemos dicho había sido fundada por Marco Mario pocos años antes, conservaba los belicosos hábitos celtíberos y se dedicaba, en el seminomadismo de los guerreros soldados a lo que llamaban bandidaje”[4]

Me parece muy interesante esta observación que apoya el descaro o la falta de respeto a la propiedad que caracterizaba a los soldados que se dedicaban al pastoreo.

La ubicuidad o cambios de lugar por cuestiones desconocidas, sean invasiones, enfermedades de peste y contagiosas que obligaran a despoblar y que otros, después, eligieran distinto punto de asentamiento, sólo podemos afirmar que ocurrieron. Y que, a nosotros inexpertos, estos lugares abandonados nos parecen de épocas similares, si no las mismas, y que estuvieron ocupados a la vez, pero nada podemos decir mientras no se estudien y definan…

Con lo comentado ya basta.

[1] Véase nota al pie 21 “…En el término de Labros quedan restos de dos castillos, uno de los cuales ha puesto en descubierto una moneda romana de cobre, y el otro una urna cineraria.”

[2] Todos ubicados en el término de Hinojosa.

[3] Tovar y Blázquez en Historia de la Hispania Romana, Alianza Editorial, 1982, (pag 79-80). Ciudad que intuyo como Mil-Mar-Civs, = Millitum MMarii Civitas. (Milmarcos actual).

[4] Tovar y Blázquez en Historia de la Hispania Romana, Alianza Editorial, 1982, (pag. 80).

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