Historia de Molina de Aragón

23º Los poblados en tiempo de los visigodos y los árabes

Los visigodos se despreocuparon de las ciudades, sólo utilizaron algunas como centros de poder. Poder siempre discutido entre ellos. Las ciudades y las aldeas proveyeron al sustento de sus recién asentados dueños, que con tener la mesa acondicionada no se preocuparon de nada más. El sedentarismo perdió vigor y el pastoreo tomó auge de nuevo.

Para entender esta situación no debemos olvidar la época de plagas: peste, cólera, etc. que ocurrieron en esta época, ni tampoco el modo en la alimentación, el puchero digamos de los campesinos y el asado de los pastores y cazadores. No son exclusivos, pero sí que cada uno se vale de lo que produce. La verdura es plato de todos, pero más, claro está, del campesino que la cultiva.

Tampoco olvidemos que antes de estos visigodos habían sido esquilmadas por los suevos, vándalos y alanos.

Y por encima de todo debemos considerar que toda conquista supone una destrucción de lo existente para acomodarlo a la peculiaridad del conquistador, de otra manera no se considera ganador[1].

Las ciudades perdieron el sentido de ocio y de bienestar y sólo permanecieron las que ocupaban un lugar importante como foco donde concentrar el gobierno del señor. Los edificios romanos se fueron deteriorando por inútiles.

Su llegada supuso una despoblación, no solo por sus contiendas de dominio, sino por el cambio de costumbres y la eliminación de los adversarios.

Esta situación más la peligrosidad en los caminos hizo disminuir el comercio, con lo que cada cual se tuvo que valer para sí mismo. Las ciudades por tanto se convirtieron en pequeñas poblaciones, según la extensión territorial agrícola que las alimentaba.

De las aldeas muy poco podemos decir, quizás que se convirtieron en caseríos casi familiares, el miedo y la soledad haría abandonar alguna de ellas.

Los árabes, no se diferenciaron gran cosa de los visigodos, también levantaron ciudades según sus necesidades con lo que las romanas, que sobrevivieran a los visigodos, quedaron o como sustrato de las suyas o abandonadas. Su llegada supuso un nuevo abandono de aldeas, ya hemos hablado de las enfermedades de su época; este abandono dio pie al nacimiento de poblados alejados de los que padecieron peste o enfermedad contagiosa[2]. Las aldeas no crecieron en habitantes, aunque cambiaran de lugar.

En uno y otro tiempo el material de las edificaciones antiguas fue usado para las nuevas. Esto se repetirá a lo largo de la historia y hasta en nuestros días…

Molina es un ejemplo de crecimiento, el castillo fue levantado sobre unas edificaciones romanas y en él se acogían los pobladores.

El pueblo musulmán potenció el pastoreo y lo aumentó con el incremento de la cabra doméstica. La agricultura la mantuvo especialmente en las riberas de los ríos. En el secano siguió la política de los visigodos, heredada de los romanos… Las aldeas quedaban mal defendidas en aquella época más que por el movimiento de tropas, por los bandoleros de unos y otros territorios.

Aparte del palacio como residencia de sus emires, no se esforzaron por crear ciudades con el concepto de bienestar, sino con valores religiosos de oración, con lo que el atractivo de aquellas ciudades potenciadas por Roma se perdió definitivamente y apareció la ciudad de las mezquitas.

No obstante, la cultura del agua por imposición religiosa potenció la higiene más de lo que estaba en épocas anteriores e incluso posteriores. El regadío también tomó auge por eso digo que las poblaciones vecinas a los ríos tuvieron mayor apogeo. De la ganadería ya está hablado con motivo de la extremadura.

Aunque mantuvieron el sistema de administración creado por los romanos, como más cercana célula al campo productivo, no crecieron en población al mantener el pastoreo como más importante ingreso, y por la imposición religiosa de la oración contra el horario del trabajo exigido por la agricultura.

Volvemos una vez más a hablar de excedente de personas, quiero expresar con ello no tanto un exceso de nacimientos cuanto un defecto de producción para mantener a quienes nacen. La producción es de supervivencia. Solo los enrolados el ejército ganan con suficiencia.

[1] Jaques Le Gof, La civilizacióndel Occidente Medieval   “…el languidecimiento urbano acelerado por las destrucciones de los invasores bárbaros. No cabe duda que esto es sólo uno de los aspectos de una consecuencia general de la violencia de los invasores que destruyó, arruinó, empobreció, aisló y redujo, tampoco cabe duda de que las ciudades, por el cebo de las riquezas acumuladas y provocadoras, eran un presa excepcional…”

[2] Labros que había descendido de la cima del cerro Cabeza del Cid y se había asentado en la cabezuela durante la época romana y visigoda, en este momento pasó a ocupar el lugar actual, (la ciudad de Canrostro), rodeando el castro levantado para vigilar los caminos que del Jalón y el Mesa subían a la llanura en dirección a Molina.

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