Historia de Molina

25º La esclavitud en la época romana, visigoda y andalusí

Los esclavitud facilitaba a los ciudadanos romanos vivir sin trabajar, o mejor dicho dedicados a sus relaciones sociales, a sus diversiones, a sus teatros, en resumen: a una vida de ocio.

Los trabajos necesarios para mantener una casa, una ciudad, la producción en los campos, el pastoreo, la artesanía y la producción industrial estaban en manos de los esclavos, debidamente controlados por otros esclavos. Los esclavos no podían formar una familia, éste era el mayor desprecio y humillación que podían padecer: todo nacido de esclava era esclavo de los mismos dueños. Los dueños eran poseedores del cuerpo completo de sus esclavos, hasta el de darles muerte.

Los esclavos pertenecían a un estamento similar a los animales domésticos. Convivían sin que se les permitieran relaciones entre ellos. Los tenían como eunucos a no ser que necesitaran más esclavos. A veces les obligaban según necesidad laboral o de ventas. Como los animales, podían aparearse sin que les fueran reconocidos derechos de paternidad. Los amos, eran amos de sus proles, eran dueños de vida y descendencia.

El tiempo fue cambiando este enfoque, siempre movido por la necesidad de una mejor producción, y sobre todo desde que la manumisión comenzó a demostrar que la pareja, si convivía y tenía hijos, producía más.

Las cuadrillas de esclavos dedicadas a los trabajos del campo, lejos de los amos y vigiladas por los “villanos[1]”, no producían lo esperado, por eso, con el tiempo, nació la fórmula de entregarles una parte de tierras que ellos debían trabajar como colonos, independientes de exigencias de producción y, lo más importante, formando familia con una esclava; deberían pagar, eso sí, una cantidad como renta señalada siempre por los señores que seguían siendo dueños de tierra, granja, animales y personas, incluso de la pareja señalada como colonos, aparentemente autónomo. Esta técnica, aun con exageradas rentas, dio mejor resultado. El esclavo se vio liberado de una opresión en la que él se consideraba una cosa y pasó a sentirse dueño de una tierra a la que estaba unido y de su mujer. No importaba que él, con su familia, formara parte del mismo lote que la tierra en caso de venta o enajenación. Como campesino en sus propias tierras y con una familia, figuradamente, se había alejado de la tiranía y la imposición laboral y decidía sobre sus trabajos, cómo sembrar  y cómo cuidar a sus animales, granja o ganado, con idea de que su descendencia continuase.

Los esclavos que se sintieron liberados de la esclavitud a causa de su movilidad fueron los comerciantes, buhoneros, etc., ya que no podían ser controlados. Fueron ganando poco a poco una situación sin nadie que los gobernara y si se alejaban de los sitios donde eran conocidos podían incluso gozar como hombres libres. Estas personas fueron asentando su autonomía y haciéndose valer y mejorar dentro de los estamentos romanos.

Los pastores también lograron ese privilegio de casi libertad con sus ganados transitando por los montes. En las trashumancias podían aparentar una libertad que, aun no teniéndola, la daban a entender y la sentían. Los ganados pertenecían a ganaderos a quienes pagaban sus precios o rentas y a quienes debían devolver integro el número de cabezas.

En los siglos V, VI y VII la esclavitud que va decayendo, aunque podemos vislumbrar también el principio de servilismo que imperará en tiempos posteriores. No obstante la esclavitud doméstica continuará.

Los edictos de Caracalla (año 202)[2], y de Constantino (años 275-327) (-El propietario de un esclavo tenía sus derechos limitados, aunque todavía podía golpearlo o incluso matarlo-), Pero ya no se admitía la acción directa de muerte, debía justificarse, aunque si se producía a causa de un castigo merecido, o por una mala acción del esclavo, se daba por razonable.

Las distintas invasiones de suevos, vándalos y alanos, posteriormente de visigodos y finalmente de árabes facilitaron a los campesinos, artesanos y pastores la liberación de la esclavitud, ésta se trocó en servilismo. Sólo la doméstica permaneció, aunque la represión dejó de ser tan dura como en la primera época romana

Volviendo a la época árabe el cobro de parias en los reinos del norte rellena los espacios de esclavitud que los prisioneros de guerra y los raptados ya ocupaban, al revés también ocurrió en los reinos del norte.

Los cristianos que permanecen en tierras andalusíes son siervos que trabajan en la artesanía, la pequeña industria y en los campos. La persona queda unida al trabajo si es artesanal, o a las tierras si es agricultor u hortelano. Es decir que no se pueden desvincular, en caso de venta o cambio van unidos en el mismo paquete.

Podemos concluir que, de alguna manera, así como el campesino es a la tierra y el pastor a la ganadería, el artesano a los materiales de su artesanía: la madera, el hierro, la lana, las pieles etc. El hombre es a la naturaleza de sus trabajos. Los esclavos, siervos a partir de ahora, seguirán formando parte de la naturaleza.

Cuando hablemos de la conquista, del Señorío de Molina por Alfonso el Batallador volveremos a tocar este tema, que tiene reminiscencias muy fuertes.

[1] Siervos responsables de la producción en las Villas romanas. Deberíamos separar dos conceptos de villano, el de persona que vive en una villa y el de persona vil o villana.

[2] “La ciudadanía se otorgaba automáticamente a todos los hijos de un matrimonio legal de un ciudadano. -Los esclavos liberados obtenían la ciudadanía, sin embargo, mantenían algunas formas de obligaciones con sus antiguos amos, transformándose en clientes. -Los hijos de los esclavos liberados eran ciudadanos de derecho propio. -La ciudadanía fue finalmente concedida a aquellos que no habían nacido en Roma en 212 d. C. por el emperador Caracalla. -El derecho de ciudadanía se extendió, gradualmente, a los habitantes de las provincias latinas. -Aquellos que servían en cuerpos militares bajo las órdenes de romanos (auxiliares militares) adquirían ciudadanía, la que se trasmitía a sus hijos. -Se podía lograr ciudadanía por servicios “extraordinarios” a Roma. -La ciudadanía se podía comprar, aunque el precio era muy alto. -Con el tiempo se hizo costumbre considerar ciudadanos romanos a los habitantes de provincias (países) completos que habían mantenido lazos de amistad y comercio con Roma por largo tiempo. Generalmente esto era una especie de premio o reconocimiento de una realidad político social. Sin embargo, a veces era una manera de lograr fines políticos. Finalmente, el Edicto de Caracalla otorgó ciudadanía a todos los habitantes libres del imperio”. (Internet, Wikipedia “Ciudadano romano”).

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