Historia de Molina de Aragón

32º Normas de población

Como poseedor y dueño de todo continúa exponiendo su voluntad. No dictamina, no es necesario, su simple voluntad es ley y orden.

“Quiero que los omnes que y poblaren que la ayan en heredat a ellos et a fijos de ellos con todo su termino yermo et poblado con sus montes et con aguas et con molinos”[1]

Concreta la posesión, cuando dice en la ley de fuero: “que la ayan en heredat a ellos et a fijos de ellos…” Manrique de Lara entrega a los nuevos habitantes el privilegio de poseer; él tiene ese dominio y hace partícipes de él a los que poblaren esta nueva tierra. Cuando hablábamos de la esclavitud, hablábamos de la doble servidumbre, a la tierra y al señor que podía quitarla y desampararlos, aquí vemos que el conde renuncia a la posesión de la vida de sus súbditos en cuanto que podría quitarles la tierra: él la tiene como señor absoluto y la cede a los pobladores para que la tengan en heredad y en verdadera posesión que se expresa en lo que sigue: pudiendo dejarla en herencia a sus hijos.

Con este derecho a la herencia se garantiza una repoblación permanente. Favorece la continuidad de las familias y por tanto no quedarán yermos los campos. Y que teniendo asegurada la habitabilidad tiene asegurada la obediencia a sus órdenes militares y al pago de los tributos.

“Do a uos en fuero que aquellos que y poblaren et casas y fizieren si yr dende quisieren puedan uender sus casas et sus heredades et vayan francos do quisieren.”[2]

En la cédula anterior era su simple voluntad la que imperaba, ahora es un jurista que da en fuero, legisla: que quienes poblaren podían levantar casa para vivir, establecerse permanentemente.

Y además que aquel deseo de dar en posesión una heredad no obliga con compromiso de permanencia y dependencia sino que, y esto es un verdadero sentido de autonomía posesiva, pueden vender la heredad e incluso abandonar el territorio. Esto implica una independencia, pueden confirmar la posesión de la heredad y de la casa, o las pueden vender e irse, buscar otro domicilio libremente y en cualquier otro lugar, incluso fuera de su señorío. No en todos los señoríos se les concede a los pobladores este privilegio, ya que por la entrega de tierras quedaban unidos a ellas en servidumbre perpetua y sólo el señor los podía liberarlos de esa servidumbre.

La entrega de posesión por tanto es completa e incondicional, eso sí el pago de impuestos ya lo veremos. Por eso hablaba de siervos, no de esclavos, aunque, por esta cédula de autonomía, parece que la servidumbre no es tan estricta, pero sí que esclaviza más ya que pone en tesitura de poder largarse o quedarse, y esto refuerza el sentido de posesión.

Dos argumentos de que el poblador es poseedor de las tierras, poder legar en herencia y poder vender y marcharse.

Habla en la primera cédula de “con todo su termino yermo et poblado”, hace entrega a los pobladores de todo los espacios “yermos” o lo que él llamaría o podríamos llamar “desiertos”; y también los pobladores que los ocupasen, es decir, de aquellos preexistentes que deducimos de las palabras: “…y poblado…”. Entendemos que aquellos habitantes que permanecieron, entran dentro de esta oferta con el mismo derecho que el yermo desierto, los montes, las aguas y los molinos. De aquí deduciríamos que entran en esclavitud para el nuevo dueño.

Queda un poco indefinida la asimilación de yermo y poblado ya que en la posesión de término poblado podrían darse choques violentos entre los antiguos habitantes y los nuevos pobladores, cosa que no ocurriría en el yermo. Podría también ocurrir que alguno de estos pobladores que permanecieron se presentara como nuevo poblador y como ya poseedor de las tierras a ocupar. ¿O tal vez con esta asimilación convirtió a los antiguos pobladores en cosas como los molinos y etc., y pensó que podrían evitarse violencias? ¿Continuaron como esclavos éstos a quienes se refiere como “et poblado”?

Estas normas o fueros de población afectaron a todos los que llegaron a Molina y a las aldeas con el propósito de poblarlas.

Queda muy claro el valor hereditario de las posesiones.

No aparece criterio de selección ni descripción del territorio que cada cual ocuparía.

Para un mejor entendimiento hay que tener en cuenta que no eran los soldados los que ocupaban las aldeas con fuero de puebla propio, sino que fue el conde como señor de Molina y sus tierras quien establecía los fueros de población y las normas generales de comportamiento.

Los tributos se pagarían al conde Don Manrique de Lara porque así lo disponía él mismo y los prescribía cómo y cuándo quería.

[1] Fueros de Molina, 2ª cédula.

[2] Fueros de Molina, 4ª cédula.

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