Historia de Molina de Aragón

33º Donde se trata de los caballeros

Aparecen algunos fueros que sólo afectan a Molina ciudad.

La ciudad tiene privilegios y es especialmente tratada y configurada ya que desde ella había que mantener el gobierno del territorio y era el lugar desde el que había que defenderlo. Por tanto las normas de fuero debían acomodarse y favorecer estos compromisos.

“Dó a uos en fuero que el uezino de Molina que cauallo et armas de fuste et de fierro et casa poblada et muger et fijos en Molina touiere, non peche ninguna cosa.”

“Dó a uos en fuero que el uezino que en Molina casa poblada dentro en Molina touiere, sea escusado de pecho et non peche sinon en la lauor de los muros”[1]

De estas cédulas podemos deducir unos privilegios que benefician a los pobladores de la ciudad de Molina. La urgencia de habitarla motivó la promulgación de estas cédulas. Fue probablemente la más despoblada y como cabecera y sede del Condado necesitaba ser ocupada con prioridad y con gentío. El castillo, la administración y cuantos medios de gobierno se requerían para su funcionamiento necesitaban estar favorecidos y bien arropados.

Los caballeros son la idea de gobierno y defensa, les señala el lugar donde mejor podían vivir y cumplir sus compromisos como adiestrarse y ejercitarse en la caballería. Les da unos beneficios, no pechar. En lugar de señalar una paga los exime y con ello los mantiene en su servicio.

Los demás ciudadanos se encuentran en similares situaciones de servicio y entrenamiento.

Presenta no diré tres clases de vecinos, pero sí tres estamentos según sus posesiones, casi diría según sus aptitudes para una movilización de guerra.

Primero enumera la exención de pago de tributos a quienes “…cauallo et armas de fuste et de fierro et casa poblada et muger et fijos en Molina touiere…”, podemos deducir: quienes podrían movilizarse en caso de guerra, es decir personas aptas y decididas para acudir a su llamada y acompañarlo a las hazañas bélicas, y también para defender la ciudad, su familia estaba dentro y esta circunstancia más los obligaba. Para esto debían poseer caballo y armas de hierro, casa y, por si hubiera solteros, familia residiendo. Éstos totalmente exentos de pago de tributos.

También legisla sobre quienes poblaran la ciudad: “…que el uezino que en Molina casa poblada dentro en Molina touiere sea escusado de pecho et non peche sinon en la lauor de los muros…”, este privilegio incumbe a todos los que habiten en la ciudad con casa poblada, de esta palabra no puedo deducir que obligatoriamente tuviera familia, por tanto caben unos y otros casados y solteros. Éstos también quedan exentos de pagar impuestos. Pero a cambio deben tributar en la labor de la edificación, fortalecimiento y defensa de las murallas, por tanto quedan obligados a todo lo que concierne al mantenimiento de la ciudad.

Quedan unos terceros “Et el aldeano que poblare en la villa por casa que tenga en pennos nin por alquile, non sea escusado mas por su casa propria et primero sea en la villa morador con muger et con fijos por hun anno et aquel anno peche, et dende adelante sea escusado commo vezino de Molina”[2]

Esta cédula quiere prevenir dado que algunos aldeanos han decidido vivir en la ciudad y en ella han levantado casa para privilegiarse y no pagar impuestos. Se les pone unas condiciones: que sean dueños de la casa, que en ella habite con su mujer e hijos y que pague el primer año, después se le considerará como vecino y será exonerado.

Y también ordena para que no hubiese abusos: “…el aldeano que poblare en la villa por casa que tenga en pennos ni por alquiler no sea escusado…” Aquí sale al paso de quienes se fueron a vivir a Molina: si la tuvieran en (pennos) prenda, es decir como garantía o aval de un préstamo o si la tuvieran en alquiler no les sirve para gozar los privilegios de vecino molinés.

Deducimos de estas cédulas que a los pobladores de las aldeas les corresponderá el pago de tributos ya que libera a los vecinos de Molina. No es de extrañar que quienes conocieran los privilegios de la ciudad se fueran a vivir a ella, a pesar de los condicionantes de mantener sus muros.

Para un mejor entendimiento de estas cédulas no debemos olvidar el momento bélico en que se vivía: el castillo con sus amplios muros y las murallas, todo debía defenderse porque como ciudad cabecera y capital del Señorío debía mantenerse incólume contra todo asalto.

Los caballeros debían estar siempre apunto y preparados. Veremos que serán los elegidos para todos los cargos.

La batalla, su preparación o previsión está por encima de los campesinos. Las lanzas y armas de que se deben proveer por encima de los arados. Estamos en era de guerra, no guerra abierta sino de escaramuzas y de pequeñas conquistas de las que el botín y la adquisición de tierras es la única razón.

Molina de los caballeros…

[1] Fueros de Molina. Cédulas 3 y 4.

[2] Fueros de Molina. Cédula 5.

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