Historia de Molina de Aragón

39º Más sobre la legislación

Partiendo de que la legislación no es una invención que vaticina los actos delictivos y los regula con ordenaciones jurídicas para impedirlos, creemos que más bien legislaría según aparecieran. Por esto pienso que debido a lo expuesto sobre la ocupación de terrenos, fueron establecidos los fueros de posesión y regulación de estas tierras, de las autoridades que las regulaban y de las penas para castigar los delitos cometidos y para impedirlos por miedo al correctivo y a la multa.

La dureza del castigo pudo ser eficaz, ya que no se juzgaba al culpable como persona buscando eximentes o etc., sino al delito y cometido el delito caía la pena. Es decir, el encausado siempre es reo y como tal se le juzga, no se le concede atisbo de inocencia. Porque no es a él a quien se castiga sino al delito pero como fue él quien lo cometió, el castigo cae sobre él.

Para aclarar los delitos más corrientes ocurridos entre los pobladores, enumero rápidamente los capítulos[1] donde se especifican:

En el capítulo veintiuno se habla de los robos y le dedica seis cédulas.

En el capítulo veintidós trata de los que se querellan y acusan a otros, son trece apartados en los que pretende atajar todos los posibles actos delictivos. Está expresado en 14 cédulas.

En el capítulo veintitrés, trata de todas la ofensas relativas al deterioro corporal sufridas por riñas o por ataques, causando heridas o pérdidas de algún miembro. Está expresado en 12 cédulas.

El capítulo veinticuatro está dedicado a los castigos y penas para quien matare, con todas las variedades, incluida la actuación de quienes defendieran al encausado. Los asesinatos y el empeño defensor de los familiares y amigos fueron frecuentes, por eso se hallan tan prolijamente expuestos. Está expresado en 22 cédulas.

El capítulo veinticinco habla de quien llevase armas en la calle y consta de 5 cédulas.

Con esto queda claro los muchos problemas que se originaron en el reparto -es difícil encontrar la palabra adecuada- o apropiación de tierras por el primero que llegara -el yo la vi primero, siempre ha creado problemas de posesión-. Es decir que no fue idílica la repoblación.

La tierra era la hucha donde se ponía el tesoro -en ella se echaba la semilla del año anterior esperando un interés en granos y nueva semilla- que se multiplicaba en producción y cuantía; y esta hucha perduraba por años y años. Por eso un puñado de tierra se defendía a muerte.

El ganado, de una manera similar, era el proveedor de alimento -leche-, lana –vestido- y la cría que anualmente parían significaban riqueza. Una riqueza que duraba alrededor de 14 años según la dentadura fuera más o menos fuerte en estos animales.

La tierra del Señorío de Molina, aun siendo fría, para aquellos inmigrantes suponía una riqueza gratuita y duradera, por tanto era forzoso ocuparla.

[1] Posteriormente presentaremos algunas cédulas de estos capítulos explícitamente.

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