Historia de Molina de Aragón

41º El matrimonio y las herencias

Para determinar las herencias se ha de establecer la legitimidad de los hijos. Por eso hubo que legislar sobre la transmisión de bienes.

No se habla directamente de matrimonio, por tanto hemos de buscar cuanto les haga referencia. Lo primero que hallamos es una cédula que indirectamente habla de él:

“Todo omne que sus fijos o sus fiias ouiere legítimamientre ca­sados los padres de ellos non respondan por ellos mas”[1]

Habla de comprometer la palabra por los hijos o no. Lo que a nosotros nos interesa es que indirectamente habla de la legitimidad del casamiento o sea del matrimonio. Pero nada dice de cómo se legitima un matrimonio ni de ceremonias ni de testigos, etc.; en otro lugar sí veremos que habla de arras.

“Vezino de Molina que tomare mujer del por sus arras[2] veynte maravedis et la que más demandudiere nol uala. Et des­pues de la muerte ninguno non peche arras”[3]

En esta cédula habla de entregar unos bienes a la mujer, y se establecen en veinte maravedíes y no más para contraer matrimonio. No dice quiénes pueden convenir el dinero o bienes que el marido debe tener preparados, aunque podemos deducir que sería el pariente responsable, padre o hermano de la mujer, aunque, claro, este convenio podría no darse si no se respetara la cantidad que el fuero establece. Tampoco se podría exigir una cantidad mayor. La mujer depende en todo del familiar más cercano como veremos más adelante. Las arras no se pueden exigir después de muerto.

“Muger que casada fuere non aya poderio de uender nin de enpennar ninguna cosa sin mandamiento de su marido”[4] Esta cédula deslegitima a la mujer que vende bienes del matrimonio, o los empeña sin permiso del marido, da por hecho el matrimonio.

En otras cédulas se exige que estén casados quienes gobiernen.

“En todos los portiellos[5] non echen suerte ninguno si non fuere casado et ouiere cauallo de veynte maravedíes”[6] Ésta es una de las mejoras que hicieron don Alfonso y doña Blanca cien años después de los fueros de Manrique de Lara. En ella añade la obligatoriedad del matrimonio a cuantos gobiernen o tengan cargos importantes: “portiellos”

De todo esto apenas podemos sacar conclusiones para una legislación del matrimonio, sobre todo en una época en que la repoblación era exigida y por tanto la procreación una orden. Si tenemos en cuenta la mortandad infantil, aún se revelan más obligados los nacimientos. Por eso en otro capítulo siguiente veremos que los hijos tenidos fuera de matrimonio se legitimarán presentándolos al concejo.

[1] Fueros. Capítulo 7 cédula única.

[2] Sancho Izquierdo dice: “…Donde estuvo en observancia el Fuero Viejo, sólo arras (se daban) llamándose así al tercio del heredamiento que el marido podía dar a la mujer…”

[3] Fueros Capítulo 11, cédula 26.

[4] Fueros Capítulo 11, cédula 25.

[5] Portiello significa cargo, dirección, gobierno. Sancho Izquierdo en “El fuero de Molina de Aragón” nos dice: “…el concejo está formado por varias personas a cargo de las cuales corren funciones muy complejas de orden administrativo y judicial. Estos cargos recibían el nombre genérico de portiellos” para mayor información cita a Marichalar y Manrique que lo definen así: “Llamábase así a los cargos u oficios públicos de concejo. También se entendía por el que tenía derecho a servirlos”.

[6] Mejoras que hicieron don Alfonso y doña Blanca 1239-1262.

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