Historia de Molina de Aragón

41º, b Las Herencias

Con esta visión del matrimonio pasamos a las herencias.

Ni que decir tiene que surgieron problemas una vez aclarada la propiedad:

“Quiero que los omnes que y poblaren que la ayan en heredat a ellos et a fijos de ellos con todo su termino yermo et poblado con sus montes et con aguas et con molinos”[1] Una vez definida la posesión de tierras aparecen los herederos que testimonian esta posesión: la heredan.

“Todo vezino de Molina herede fijo a padre et padre de fijo et torme rayz a rayz”[2] Todo queda claro: los hijos heredan de los padres, pero si el hijo muere sin descendencia la herencia vuelve al padre, raíz a raíz.

Todos los hijos entran por igual en el reparto sin hacer distinción de sexo.

“Los hermanos que non ouieren partido et alguno dellos muriere hereden del sus hermanos et si partido ouieren here­den del el padre o la madre.”[3] Parece indicarse que ya por el hecho de nacer los hijos heredan o sea se reparte virtualmente la hacienda, por eso en esta cédula nos comenta que si antes de repartir muere un hijo los demás adquirirán su parte. Y si ya la hubieran dividido es al padre, o a la madre, a quien vuelve, raíz a raíz. Cuando muera el padre ya se repartirá…

Y con esta disposición surgen nuevos problemas: ¿Quiénes son los herederos? ¿Podría ser cualquier descendiente? Podemos aclarar más estas preguntas:

“Todo clérigo de Molina que tuviere hijos sean herederos”[4]. No se indica que sea uno sólo el heredero sino todos los hijos del clérigo, en los demás casos también será así: todos los hijos habidos, por eso dije que con sólo nacer ya se estima como heredero.

Por esto se regulan los matrimonios. Los herederos han de ser hijos legítimos.

“Qui ouiere fijo que non fuere de mujer uelada fagal fijo en conceio et si non lo fiziere, non herede”[5]. Es decir que los bastardos pueden ser reconocidos si son presentados ante el concejo y tenidos como propios, así entrar en el reparto de herencia.

“Qui ouiere tornadizos en su heredat si fijos ouieren hereden aquellos; si fijos non ouieren herede el sennor de la heredat”[6].

Los sirvientes refugiados o conversos procedentes de tierras de moros (tornadizos) que tuvieran alguna propiedad, fincas o ganados que trabajaran en arrendamiento, si murieran sin descendencia los heredarían los dueños de la finca. Lo lógico es que sus posesiones dependieran directamente del Conde y entonces la posesión pasaría al Señor. Si tuvieran hijos ellos heredarían.

“Fornezino[7] non herede”[8]

Es decir el hijo bastardo queda fuera de la herencia, no es que sea desheredado, sino que no es heredero legítimo, se lo excluye por ley.

Con estas simples pinceladas aclaran quiénes han de ser los herederos directos: El reconocimiento de los hijos extra maritales ante el concejo los convierte en herederos. Pero se eliminan los hijos habidos de meretrices –entiéndase la desconfianza de la sociedad hacia los hijos de estas mujeres-.

Una vez establecido quiénes heredan legítimamente se piensa en las distintas posibilidades de traspaso de herencias en caso de muerte:

Si el hijo muriese heredará el padre para que vuelva la posesión a su origen: raíz a raíz. Si muere un hermano sin haber heredado, su herencia corresponde a sus hermanos, y si ya hubiese heredado volverá a los padres, al padre o a la madre. En este caso se nombra también a la madre podría ocurrir que estuviera viuda. “…et si partido ouieren here­den del el padre o la madre.”[9]

Las herencias repartían las posesiones de los padres, y en los matrimonios juntaban unas y otras herencias, la del marido y la de la esposa. No ocurría como en otras partes en las que el mayor heredaba la totalidad. Al menos así se deduce de este apartado.

Queda claro que aunque el primer poblador tuviese una gran extensión de tierra y unos ganados de numerosas cabezas, a la tercera generación el reparto de estas posesiones al quedar dividido y dividido hasta los biznietos se habría reducido considerablemente.

Claro que esta disminución siempre se sanearía con los bienes aportados por la esposa al matrimonio, ya que ellas también entraban en el número de hijos al reparto.

En caso de que no hubiera herederos por ninguna parte:

“Todo uezino de Molina que fijos non ouiere los sus bienes heredenlos sus parientes; si non ouiere parientes aquella colla­ción donde fuere, tomen todo lo suyo et denlo por su alma”[10]. Los bienes del difunto que no tuviere hijos ni familiares se dedicarán a oraciones por la salvación de su alma. La religión y las creencias solucionan el problema. Ésta es la diferencia con el caso de los tornadizos, no es por su alma que se entregan sus posesiones sino que pasan al dueño si arrendadas o al señor conde.

Pero, ¿y los testamentos, se tienen en cuenta o no? Pues no, no se legisla sobre ellos, aunque podríamos encontrar una prohibición en esta cédula:

“Queremos que los omnes de la uilla non ayan poderío de mandar nin de dar a ningún omne fueras al conde o al señor”[11]. Se ordena que los hombres de la villa, ¿estamos en una orden que afecta sólo a los de la ciudad de Molina o a todo el señorío?, no tienen poder de mandar ni de dar a nadie si no es al conde. Mandar lo debemos entender como dice el Rae., en tercera acepción “tr. Legar, dejar a alguien algo en testamento” y dar lo entendemos como entregar, donar, lo cual aclara la posible prohibición de legar en testamento las posesiones. La transmisión de herencias por tanto se hará según todo lo anteriormente expuesto, sin que la voluntad testamentaria del padre interfiriera.

Aunque nombre la villa, es decir Molina, debemos hacerla extensiva a todo el señorío.

“Qui perdiere padre o madre o pariente alguno de los quales aya a heredar et non demandudiere parte dentro en dos an­uos, dende adelante nol respondan por ello”[12]. El plazo para reclamar la herencia son dos años. La correspondencia era muy lenta y en el caso de que supieran leer valdría, pero los que trabajaban en trashumancia y se ajustaban como pastores o los que acudían a la guerra podrían tardar dos o más años en volver y enterarse de cuanto había ocurrido.

[1] Fueros. Carta puebla cédula 2ª.

[2] Fueros Capítulo 11 encabezamiento.

[3] Fueros Capítulo 11 cédula 1ª.

[4] Fueros Capítulo 10 cédula 5ª.

[5] Fueros Capítulo 11 cédula 2ª.

[6] Fueros Capítulo 11 cédula 12ª.

[7] Fornecino: Se aplica al hijo bastardo o al nacido de adulterio. Dic., María Moliner.

[8] Fueros Capítulo 11 cédula 3ª.

[9] Fueros Capítulo 11 cédula 1ª.

[10] Fueros Capítulo 11 cédula 8ª.

[11] Fueros Capítulo 5 cédula 1ª.

[12] Fueros Capítulo 11 cédula 4ª.

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