Historia de Molina de Aragón

44º El pago de impuestos

Hemos dicho que quienes poblaron las tierras tenían obligación de pagar al conde unos impuestos, o digamos que, agradecidos de su largueza al concederles ocupar la tierra que quisieran, aceptaban aportar unos intereses.

Por la liberación del pago de impuestos a los de la ciudad de Molina, no podemos deducir que a los demás les grabara más para compensar, aunque sí pudiera ocurrir en el futuro.

“Todo omne que en aldea morare et vna yunta de bueyes ouiere dé un cafiz de décima, fueras tirada tenpestat de fuego et de piedra el qui más ouiere, dé más”[1]

Los pagos serán un cahiz de décima (de cada diez), el diez por ciento.

Habla de un tipo de poseedores, quien tengan una yunta de bueyes, pague, no se descarta que quienes no tuvieran una yunta no pagaran la décima, también podríamos suponer, (no está claro) que quien produjera menos de diez fanegas se vería libre de pago. Sí, en cambio, se exonera a los de Molina ciudad, porque expresamente dice “que en aldea morare”, por lo tanto deducimos que sólo a los aldeanos, recuérdese los privilegios otorgados a Molina y cómo cada grupo debería compensarlos.

El privilegio de liberarse de impuestos atañe también a los que poblaren castillos, el de Zafra y los otros no pagarán impuestos:

“Quien en Çafra poblare o en otros castiellos de Molina a fuero de Molina pueble et peche según los otros vezinos de Molina pecharen”[2] Dice concretamente que se atendrán al fuero de Molina, es decir que peche como los vecinos de Molina, solamente en el mantenimiento de los muros. Seguimos comprobando el empeño de la defensa. Señalar lugares que rápidamente se pueblen y con soldados, así el señorío está protegido y dominado.

Hay también impuestos que se imponen a los comerciantes y a otros, y se recaudan por portazgo (lindes), por pontazgo (puentes), etc., que cobrará el encargado, normalmente el justicia de la aldea de paso desde otros territorios, o el que ostentare el derecho de pontazgo (el más próximo al puerto (paso de mercancías en la divisoria) o al puente usado).

El impuesto al mercader que viniere a Molina, parece referirse a las ferias que en Molina existían. Por tanto no son los impuestos que se cobrarían en la entrada al señorío. Los precios a pagar serían de la mercancía y animales para la venta. En la cédula siguiente se habla de portazgo: de la entrada a Molina.

“El mercador que uiniere a Molina peche portatgo: por troxiello[3], un maravedí; por carga de cera et de olio, dos mencales et por carga de cordouan et de guadamacin, vn maravedi et por toda otra cosa que carga fuere, dos mencales. Por cauallo et mulo, vn mencal; por yegua, medio mencal; por buey et asno, ocho dineros; por puerco et carnero et oueia et cabra, dos dineros.”[4]

Casi todas las mercancías están reflejadas aquí con su valor impositivo. No hace falta comentario ya que todos conocemos cada elemento o animal expresado.

Los dineros cobrados por portazgo y por montazgo se repartirán entre el conde y el concejo de la ciudad a mitades iguales: “Montatgo de todo término de Molina sea la meatat de pa­lacio et la otra meatat del conceio de Molina”[5]

Otras aldeas también gozaron de portazgo: Milmarcos y Mochales entre otras, y compartirían sus cobros con el Conde, aunque nombre al palacio como su representante. Otros caminos que llegaban a Molina, de Daroca, Monreal, Albarracín o de Cuenca no tengo visión ni noticia.

Otros impuestos a pagar son los debidos a los caballeros de la sierra, por cuidar de los montes, pastos y maderas:

“Los caualleros de la sierra ayan por soldada de cada grey vna borra de ciento arriba.”[6]

Por vigilar y cuidar que no pastaran forasteros en las sierras, se les pagaba una borrega de cada cien.

Podemos deducir que los ganados estaban en la mente del Conde al escribir los fueros, ya que se preocupa por ellos y de las incursiones de otros ganados que no pertenecían a su señorío.

Ya hemos hablado de los ganaderos que aprovechaban los pastos de los reinos vecinos.

[1] Fueros. Capítulo 11, cédula 5ª. Creo significativo para mejor entendimiento del llamado diezmo lo que referido a la iglesia dicen en 1750 (Catastro de la Ensenada) los de Olmeda de Cobeta en contestación a la pregunta nº 15 “Qué derechos se hallan impuestos sobre las tierras del término, como diezmo, primicia, tercio-diezmo u otros..”, la interpretación: “…y el del diezmo, por el que se paga de cada diez una de todos los frutos y lo mismo de la lana, y de los corderos en pasando de cinco, aunque no llegues al diezmo y de cinco medio…”. Tal vez sea una queja o tal vez la denuncia de un abuso nacido de la interpretación al pie de la letra.

[2] Encabezamiento del documento de los Fueros 10ª cédula.

[3] Esta cédula se estudiará en el capítulo 71, De los portazgos.

[4] Fueros capítulo 2º Encabezado.

[5] Fueros. Capítulo 4º, Cédula 2ª.

[6] Fueros. Capítulo 12 cédula 5ª.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Primavera. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s