Historia de Molina de Aragón

46º(a) De los alcaldes

Hemos hablado con frecuencia de los alcaldes y los jueces, veamos qué dicen los fueros y qué les exige.

Es interesante saber que en San Miguel se renuevan los cargos administrativos, que éstos durarán sólo un año, con esto evitará que el cargo de alcalde se prolongue y se personalice, y que se nombren en cada colación. Habla de la honra y rectitud que debe acompañar a los alcaldes y jueces, y, sobre todo, que no se venderán. Vamos a leer, ya que se entienden por sí solos sin explicaciones

“Yo, el conde Almerich, do a uos en fuero que uos el conçeio de Molina siempre pongades juez et alcaldes en cada vn anno de cada vna collación conpeçando a la fiesta de Sant Migael fasta vn anno, acabando en aquella misma fiesta. Et estos alcaldes sean a onrra et a prouecho de toda Molina, assí a los menores commo a los mayores, et sean buenos et firmes et derecheros, ayudando a ellos el comde Almerich et todo el conceio de Molina, et ninguno non aya uerguença de judgar derecho o decir uerdat et fazer justicia segunt su aluedrío et segunt su conseio. Nin por dineros, nin por ayuda, nin por comer, nin por beuer, nin por parentesco, nin por vando; mas todos digan verda, assí por los menores commo por los mayores. Et aquellos que esto fizieren en su vida, de Dios sean bendichos, et fasta en la fin en buenas obras pesseueren, et después ayan uida perdurable, amén”[1]

Así acaba la cédula: la bendición de Dios y la gloria futura para el buen alcalde.

Esta cédula es como una recomendación oracional, donde tras señalar el tiempo de ser elegidos, de comprometer la manera de obrar, de renunciar a todo lo que pudiera subvertirlos o corromperlos, se entregan a Dios por su bien obrar y comportamiento, como merecedores de la vida eterna. ¡Amén!

Describe unas cualidades que debe mantener todo alcalde: “…sean buenos et firmes et derecheros…” Es como si dijera que el hombre bueno sabe lo que es ser bueno y puede ejercer como tal, asimismo el hombre firme o templado e inflexible será imparcial y el que es justo (derechero) sabe lo que es ser justo, es decir conoce la justicia y actuará justamente. Así podrán proceder beneficiando a Molina y a sus aldeas.

Se comienza estableciendo días para elegir y tiempo de ejercer el oficio de jueces y alcaldes.

Lo que sigue después es sólo para los alcaldes o ¿deberíamos acomodarlo también a los jueces? Algún comentarista de la elaboración de los fueros dice que este párrafo fue añadido con posterioridad y en bloque, por la terminación de alabanza y gloria: “et después ayan uida perdurable, amén”

Y que la condena, que se lee en esta otra cédula, también iría unida a este párrafo-oracional porque no pueden quedar sin reprobación los que no sean honrados y cabales, es decir que o se es merecedor o se es reo.

“Et aquellos que non quisieren conplir esta escriptión et la querrán corronper sean mintrosos et en el profundo de los Infiernos et en el conceio de los demonios con Judas el traydor ayan ración. Et cada vno de los dichos alcaldes reçiban por sol­dada quarenta mencales et parte de las callonnas del conceio et por aquello siruan al conceio en todos sus negocios et ninguna otra cosa del conceio non reciban”[2]

Esta cédula tiene dos partes, la primera es para condenar al mal alcalde a los infiernos y llamarlo traidor como Judas que vendió a su señor por unas míseras monedas.

Y la segunda parte habla del sueldo que recibirán, cuarenta mencales, además de la parte que le corresponda de las multas, pero ningún otro ingreso más.

“Si algún alcalde por dineros o por amor o por otra mane­ra falso juyzio diere o femintroso fuere dende adelante non sea alcalde et peche cient maravedíes”[3]

El alcalde que falte a la honradez por cualquier inclinación indebida, deje de ser alcalde y pague de multa cien maravedíes. Y aún más condena:

“Todo omne que dineros diere por el alcaldía peche cient maravedíes et derríbenle sus casas. Non sea alcalde si non fuere vezino postero et que aya mujer…”[4]

Doble mandato también, primero no se puede dar dinero para ser elegido alcalde, es decir no se puede comprar la alcaldía, multa de cien maravedíes y nunca más podrá ser elegido, además se le hundirá la casa, o sea dejará de ser vecino. Y segundo para ser alcalde se requieren dos condiciones: ser vecino que cumpla con sus obligaciones, “postero” que pague sus impuestos, y que esté casado.

[1] Fueros Capítulo 12 encabezamiento.

[2] Fueros Capítulo 12 cédula 1ª.

[3] Fueros Capítulo 12 cédula 1ª.

[4] Fueros Capítulo 12 Cédula 4ª.

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