Historia de Molina de Aragón

50º Los poblados y sus nombres

Si consideramos la época de la dominación árabe como destrucción de todo lo anterior y como nueva creación de otros asentamientos, deberíamos olvidar los nombres antiguos, las formas de cultivo y la creación de riqueza, así como el lenguaje y naturalmente el nombre de las aldeas. Pero esto no se dio radicalmente, por tanto debemos pensar que los lugares donde se asentaron eran, de alguna manera, aquéllos que estaban ocupados y que ya tenían nombre. Esto, claro está, sin pensar que ellos crearan otros nuevos. Es decir que al olfato y conocimiento idiomático del historiador corresponde descubrir si la raíz del nombre depende de una u otra lengua, y por tanto cultura y dominación.

Hemos de pensar que quienes conquistan se apoderan del gobierno y viven del pueblo, de los que sobreviven a sus peleas y siguen cultivando y pagando tributos, ajenos a la lucha por el poder. Dominen quienes dominen, ellos pastorean, cultivan y sirven a unos u otros como siervos.

La adaptación lingüística y por tanto su pronunciación es la riqueza del vocabulario, aunque pueda traernos alguna dificultad para su toponimia. Los nombres antiguos quedaron un tanto desdibujados y los nuevos son los que encontraron los moradores que vinieran después. Estos últimos también los conformaron con su pronunciación.

Aquellos nombres, algunos permanecieron como veremos a continuación, sabiendo que los nuevos moradores impusieron otros.

En la invitación a apropiarse de asentamiento y fincas, se habla de “término yermo et poblado” y también de “castiellos poblados et yermos” lo que significa que ocuparon lugares que aún siguen poblados y por tanto con nombres que mantienen estos pobladores.

La organización romana de provincias y parroquias fue absorbida y mantenida por el pueblo visigodo, la ocupación árabe se realizó en tan poco tiempo que es impensable que se destruyera cuanto existía y por eso en sus cuatro siglos de dominio, el pueblo continuó trabajando en los mismos montes y tierras y ocupando sus asentamientos.

Deberíamos tener en cuenta el último siglo que estuvo como tierra fronteriza, no solo entre la taifa de Zaragoza y Toledo, sino también en relación con la extremadura castellana que le facilitó, aunque en el último momento le dificultara, la relación ganadera.

Si nos atenemos a estos supuestos, los nombres de algunas localidades conservaron los nombres con la deformación fonética nacida de la pronunciación árabe. Pero a su vez fortalecida por la decisión de adoptar el latín, mantenido por la iglesia, como lengua culta y oficial.

Anteriormente he expuesto mi pensamiento sobre Milmarcos[1], Labros[2], Cillas[3], Tartanedo[4], Monchel[5], este último desaparecido…

María Elena Cortés Ruiz en su Tesis doctoral: “Articulación. Jurisdiccional y estructura socioeconómica en la comarca de Molina de Aragón a lo largo de la baja edad media”, enumera algunos poblados que se conservaron: Alcalá, Alcallech, Alcoroches, Aldehuela, Algar de Mesa, Almallá, Amayas, Anchuela del Campo, Anchuela del Pedregal, Anquela del Pedregal, Bétera, Cobeta, Cubillejo de la Sierra, Cubillejo del Sitio, La Franzuela, Molina de Aragón, Teros, Villel de Mesa, y Zafra. Estos 19 son enumerados por ella y los apoya con citas de origen toponímica como procedentes del árabe[6]. En alguno de ellos no coincido. El resto de nombras del señorío son de procedencia romana, griega o de procedencia de los nuevos pobladores.

Los pueblos derivados de Torre indican frontera: Torralbilla, Tortuera, Torrubia, Tordesilos[7], Tordellego[8], etc. Es muy difícil, ahora, determinar qué lugares fronterizos indicaran. En algunos casos, la literatura romana entendía también por torre los palacios de quienes poseían las villas y tal vez las colonias que dieron para trabajar a sus esclavos.

Hay muchos topónimos menores que indican poblaciones que han desaparecido cuya procedencia es del latín: villares, casares, etc. Pero no podemos decir que el léxico sea anterior o posterior a la dominación cristiana, ni que fueran aldeas como tales y no simples alquerías, refugios de pastores o de campesinos para estar más cerca del trabajo.

[1] José Antonio Ranz Yubero en “Toponimia Mayor de Guadalajara” lo hace depender del latín en sus dos explicaciones que ninguna coincide con la que expuse más arriba: “Mil-Mar-Civs, = Millitum MMarii Civitas. (Milmarcos actual)”. (Cap. 8º de la presente obra).

[2] José Antonio Ranz Yubero en “Toponimia Mayor de Guadalajara” Tiene dificultad tanto de hacerlo proceder de un conquistador como de seguir la teoría de don Diego Sánchez Portocarrero que lo hace proceder de Lacóbriga, pueblo celtíbero.

[3] José Antonio Ranz Yubero en “Toponimia Mayor de Guadalajara” tampoco sigue mi pensamiento aunque lo hace derivar del latín, pero lo cree relacionado con las alquerías que fundaron los castellanos: “Cillas como un topónimo (cella) que implica el significado de almacén de granos en su origen romano…” (Cap 6º de la presente obra).

[4] José Antonio Ranz Yubero en “Toponimia Mayor de Guadalajara” como explicación dice solamente que hubo una torre vigía, no usa palabras que originen el término.

[5] De Monchel pienso que puede deducirse de las palabras “mons” latín y “occilis” ibera: monteocilis =Monchel.

[6] Repasando en José Antonio Ranz Yubero en “Toponimia Mayor de Guadalajara” veo que coincide en señalar la procedencia del árabe, y solo estudia Alcoroches, Aldehuela, Algar, Almallá, de Amayas se inclina por su procedencia del vasco con dos teorías: amaya= límite, y de la raíz ama que según y como significa madre o cerro. Anchuela lo hace proceder de ancho en diminutivo, como vimos, yo lo hice derivar de “anchel” palabra aragonesa de procedencia latina = ángel. Anquela mismas procedencias. Bétera no es estudiada por Ranz Yubero. Cobeta no hay procedencia del topónimo. Cubillejo procedencia árabe: “kubba” bóveda, cúpula como depósito de agua. De Franzuela dice que es población actual. Molina, Ranz Yubero mas bien la hace proceder del latín y apunta varias teorías. Teros no aparece en Ranz Yubero. Villel siguiendo a Abánades (Claro Abánades López. Molina de Aragón 1879-1974) lo hace depender de una palabra árabe, pero a mi entender es más fiable que derive del latín “villa” villa. Zafra tampoco aparece en Ranz Yubero al ser el nombre de un castillo.

[7] Tal vez Tordesilos no provenga de esta raíz sino de otero de silos como lo denomina Minguella: Otordesilos, con lo que significaría montículo de silos que podría responder a las vasijas de enterramientos, o lo más probable a los silos como almacenamiento de granos. Las escorias que en sus montes aparecen son vestigios de la explotación del hierro.

[8] Tordelyedgo, así lo denomina Minguella, con lo significaría torre de yedgo, espacio de yedgo que significa: Rae: “Planta herbácea, vivaz, de la familia de las caprifoliáceas, con tallos de uno a dos metros de altura y semejante al saúco, del cual se distingue por ser las hojuelas más estrechas y largas, tener estípulas y despedir olor fétido” La baya negra que produce es tóxica.

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