Historia de Molina de Aragón

53º Aldeas, fincas y repartos

La aldea fue un logro importante. Reunirse por familias y en un lugar donde las viviendas se apoyaran unas en otras y las personas formaran un núcleo fue una victoria para la convivencia y la defensa. Los animales salvajes, los ladrones, los defraudadores, los forajidos y los soldados, que por incursiones pasaran por las proximidades, lo tenían más difícil que en los caseríos aislados. Incluso podían defenderse mejor de los posibles abusos de la ciudad donde residen los gobernantes impuestos por los señores que dominan el territorio y que merced a ese atributo podían excederse.

A Los habitantes de las aldeas podemos dividirlos, en los primeros momentos de su repoblación, en propietarios o familia propietaria y esclavos o siervos.

La administración de las posesiones, cómo se realizarían los trabajos, etc., exige ver cómo la historia de los pueblos se desarrolló en la antigüedad y en esta época.

De los romanos podemos recordar cómo los propietarios de las villas creaban siervos colonos a quienes alquilaban sus tierras porque así producían más. En esa época los señores dejaban sus posesiones en manos de siervos a quienes exigían el tributo o alquiler de las mismas. Cuando las ciudades decayeron faltas de mercado, y otros beneficios de convivencia, los ciudadanos se retiraron a sus fincas. La proximidad a los lugares de producción les facilitaba el alimento y el vestido. En la ciudad  se valían de siervos y en el campo de colonos y siervos. Se nota la gran similitud de las dos épocas.

En esa época, los dueños de las fincas habitaban en las aldeas y trataban a sus siervos como trabajadores a quienes alimentaban y vestían. Tal vez la primera liberación que tuvieran fuera la de poder vivir separados de los dueños, en cobertizos, creando su familia. Esta situación sería conflictiva para unos y otros ya que el siervo y la sierva deberían además mantener a sus hijos. Digo sierva que atendería en la limpieza de la vivienda, cuidado de los niños pequeños, lavado de ropa, cocina, etc., según las dueñas exigieran. Y siervas porque vivían con los siervos.

En esta época medieval de invasiones, los repartos y divisiones de tierras, repito, son difíciles de explicar, sobre todo si pensamos que quienes acudieron a la llamada, acudirían como conquistadores de tierras de las que vivir[1]. Hemos visto, un poco por encima, cómo se legisló para evitar riñas y encontronazos que surgieran por las posesiones y los límites de fincas, y aún veremos más.

Una vez realizados los asentamientos, cuando se vieron obligados a responder al conde en sus incursiones bélicas pudieron ocurrir varias cosas: que las posesiones las trabajaran los siervos bajo el mandato y supervisión de las esposas, o que las dieran en alquiler a sus siervos. De aquí nacen los repartos de tierras en arrendamiento y aquí encontramos la manera de facilitar la creación de una familia independiente. Dada la iniciativa agrícola o ganadera, estaban inmersos en ella y la producción era mayor cuando los dejaban hacer que cuando les imponían técnicas o métodos.

Entre los pastores estaba la costumbre de admitir un porcentaje de ovejas, mínima propiedad del pastor, mezcladas entre el rebaño del ganadero. Fue la manera de que el siervo pastor se fuera haciendo con un hatajo. En las labores del campo el sueldo era en especie y los colonos pagaban en grano su trabajo, por tanto, como los pastores cobraban en ovejas, ellos también podrían recibir un corro de tierra como pago, con lo que comenzaban a tener pertenencias.

Si esto no fuera así, sería imposible que ocurriera lo que en el fuero nos dice: “El que sobreelevador[2] fuere non se alce a fuero de Molina; depues de medio anno non responda si non fuere sobrelevador de pastor o de quintero o de sieruo de ganado que compra o de toda compra”[3], es decir que se puede salir fiador de siervo que compra ganado o de toda otra compra, fincas por supuesto. Si alguien puede avalar a un siervo en su compra, se admite que el siervo pueda comprar y por tanto que tenga propiedades.

Estos repartos de tierra para trabajarla sería una manera de dividir propiedades entre renteros y de ella dependería la división exigida por las herencias entre los hijos. Tal vez de aquí surgieron las primeras divisiones de términos de aldeas. La delimitación de territorio de cada aldea. No solo por la acaparación territorial de los dueños, sino también por el dibujo de campos de los renteros. Y las zonas de monte donde pastorear.

[1] No actuarían de una manera muy distinta estos pobladores de cómo se comportaban los reyes y sus nobles en la actividad de invasión y ocupación de territorios.

[2] Fiador, avalista.

[3] Fueros. Capítulo 11 cédula 28.

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