Historia de Molina de Aragón

69º Los andadores

Para hacer llegar a las aldeas las normas y órdenes que se fraguaban en Molina, y lo que el conde y sus descendientes proponían, se creó un personaje con poderes y atribuciones: el andador.

Cien años aproximadamente después de los fueros del Conde Manrique, en las ampliaciones de don Alfonso y doña Blanca dice “Los seysineros ayan por soldada en cada quenta, cada vno diez maravedíes”[1] Este personaje permaneció a lo largo de los tiempos, de tal manera que en el año 1750, en algunos pueblos lo mantenían todavía, dicen en el Catastro de la Ensenada los de Mochales: “al sesmero por traer las órdenes de la superioridad veinte reales…”[2] En este documento se llama sesmero, pero cumple la obligación del andador. Podríamos pensar que se trata de un sustituto del alcalde en los compromisos anuales de las Sesmas, pero no es así, se trata de una especie de correo que acude a Molina a recibir órdenes y de paso recoger las cartas o misivas, también haría los recados que le encargaran.

El fuero que estamos examinando presenta al “andador”, diferenciando solo por el nombre al  “seysinero”.

“El conceio de Molina ayan seys andadores[3] et cada vno dellos ayan por soldada treynta mencales et non mas. Andador vieio non sea. Andador de conceio de sobreleuador[4] et casa con pennos si­quier sea vezino o non. Aquel que el demandador de conceio demostrare plazo et non uerná ad aquel plazo, peche vn maravedí. Si el plazo demostrare el andador o pendrare[5] et el tiraren los pen­nos ol negaren el plazo, otorgue con vn uezino derechero que el plazo le demostró o pendra le tomó, peche su calonna[6]

El número de andadores será de seis. Parece que las obligaciones de los andadores son las de recorrer el territorio vigilando y valorando daños: pendrar[7], tirar pennos[8], cobrar plazos[9], así explica las actividades que debe realizar por orden del concejo, por eso no debe ser viejo.

Se dice que sean seis, dos más del número de sesmas, ¿se consideraron seis las colaciones entonces, o la problemática necesitó de seis andadores para tener siempre alguno a disposición? Las aldeas formaron cuatro colaciones, distritos o sesmas.

Si es sobrelevador y tiene la casa en arriendo, estas dos situaciones prohibían tener domicilio en Molina, pero a ellos no se le exige, por tanto podrían ser vecinos de Molina o ser aldeanos.

Su obligación era llevar las instrucciones a las aldeas.

También se les señala un salario, a la vez que se imponen unos criterios: Ha de ser joven. Y será vecino, no caballero.

Para realizar sus tareas el demandador del concejo le impone unos tiempos que debe cumplir para presentarse; pero si al realizar la orden del concejo no le aceptasen el embargo, o se negasen a pagar los plazos, lo debe demostrar con un vecino de rectitud. De otra manera pagará la multa señalada. De lo que nos dice podemos deducir que no sólo está a las órdenes del concejo, también de los jueces y del jurado, ya que lleva recado de embargos, de cobros a plazos…

Entre las atribuciones del andador, además de comunicar las decisiones de gobierno, tanto legales como económicas a los sesmeros, aparece otra, la de apoyar a la justicia. Su presencia acompañando al administrador de fincas o juez para delimitarlas o dirimir problemas de propiedad, el andador daba aval y categoría de veracidad. El andador era conocido por todos, pero el merino[10] deducimos que no siempre.

“Todo omne que fuere a aldea a pendrar con el merino peche cient maravedis et aquellas pendras sean dobladas. Et si ma­taren al merino, non pechen omecilio nin calonna. El merino, si fuere pendrar, vaya con el andador et que pendre; et si aquel que fuere pendrado diere sobreleuador, recibanle, et si non lo quisieren coger, tornenle sus pennos.”[11]

Nos describen los problemas que aparecieron con el dominio de las tierras[12] y la frontera o límites de cada aldea. El merino daba razón y señal de los límites de cada finca y de cada término, por eso se exponía si no llevaba justificante de autenticidad, al andador, ante los ataques de los habitantes de los lugares a los que acudía. Con esto reconocemos que se darían suplantación del merino o abuso de autoridad de éste que se castigaba e incluso, hemos visto que se disculpaba su asesinato, por eso el andador lo debía acompañar.

Duro y expuesto papel el del merino sin andador, e incluso con andador…

[1] Ampliación de los fueros por d Alfonso y doña Blanca.

[2] Catastro de la ensenada. Mochales, contestación a la pregunta 25.

[3] Dice Herrera Casado en “Molina de Aragón: veinte siglos de historia”: “Seis andadores como emisarios o correos” (pág. 48).

[4] Palabra de difícil interpretación, por separado “sobre llevador”, sería lo correcto, persona que lleva, que transporta sobre sí. Fiador.

[5] Pendrar 1. tr. Dar o dejar algo en prenda. 2. tr. ant. Retener judicialmente algo a alguien para que responda del juicio. Embargar (retener la autoridad una cosa de alguien) (pendrar, por tanto, era una manera de tomarse la justicia por su mano, cosa que solo le pertenece a la autoridad).

[6] Fueros Capítulo 13 cédula única.

[7] Embargar.

[8] Empeñar o desempeñar según se signifique tirar.

[9] Cobrar plazos, aquí entra todo tipo económico, desde multas hasta impuestos. Dice Sancho Izquierdo en la obra citada: “Estas disposiciones las completa el fuero de Zorita donde se establecen sus funciones (en nota al pie las explica) <358, QUE LOS ANDADORES DEBEN SER AL MANDADO DEL JUEZ E DE LOS ALCALDES> (y continua la nota a pie de página) También habla de ello el Fuero de Brihuega. <Por andadores que han de pendrar, según el cual están al servicio, no solo del juez y de los alcaldes, sino también de los jurados>” (Página 189)

[10] El merino era un cargo administrativo existente en las Coronas de Castilla y de Aragón y en el reino de Navarra durante las edades Media y Moderna. El merino era la figura encargada de resolver conflictos en sus territorios, cumpliendo funciones que en la actualidad son asignadas a los jueces. Además administraba el patrimonio real y tenía alguna función militar. Se encargaba de las cosechas, arrendamientos del suelo y caloñas (multas que se imponían por ciertos delitos o faltas). (Wikipedia) – Rae: Juez que tenía jurisdicción en un territorio determinado.

[11] Fueros de Molina de Aragón.

[12] En el litigio entre el conde don Pedro y el Abad del Monasterio de Huerta don Martín para la señalización de límites se habla de “magna rixa” (gran altercado) entre el abad y los hombres de Molina, lo que requiere la presencia de ambos contendientes. En el mismo documento se señala el disgusto del Abad al señalar algunos límites. Año 1169. (Molina. Reino Taifa… Pedro Pérez Fuertes. 1989. Apéndice documental).

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