Historia de Molina de Aragón

72º De los portazgos

Al hablar de mercado, llegamos al pago de aduanas o portazgos para entrar a Molina en los días señalados y también al territorio molinés.

El portazgo era el pago que se realizaba por cruzar la frontera entre reinos, señoríos, monasterios, ciudades, etc.; en lenguaje moderno aduanas. Este pago tenía doble sentido, el de impuestos y el de protección en la circulación por el territorio afecto al portazgo. Con ello se conseguía que los productos territoriales no sufrieran una confrontación con los que venían de fuera y pudieran venderse a precios menos rentables. Esta protección al producto interno justificaba el cobro de portazgo, pero aún había otra razón, quizás la más convincente, alimentar los ingresos del señor, de las autoridades o de la ciudad, y por eso el capítulo primero de los fueros esté dedicado a los portazgos.

“El mercador que uiniere a Molina peche portatgo: por troxiello[1], un maravedí; por carga de cera et de olio, dos mancales[2] et por carga de cordouán et de guadamacín, vn maravedí et por toda otra cosa que carga fuere, dos mancales. Por cauallo et mulo, vn mencal; por yegua, medio mencal; por buey et asno, ocho dineros; por puerco et carnero et oueia et cabra, dos dineros”[3]

En este primer capítulo del fuero se indican los precios a pagar según la mercancía, al parecer para entrar a la ciudad de Molina en tiempos de feria. Lo significativo es la enumeración de lo que entra en Molina y allí se vende, o si se quiere, lo que se necesita y se vende en una feria: troxiello carga de grano, trigo, centeno o cebada; aceite[4] y cera, alumbrado; cordobán pieles curtidas; guadamecí cuero trabajado con repujados; luego se generaliza a otros materiales más comunes, “por toda otra cosa que carga fuere” y finalmente enumera los animales: el caballo, elemento esencial de los caballeros, mulo[5] animal de carga, yeguas para cría, bueyes y asnos para la labranza, etc. El orden y precio de impuesto indica la importancia de estos animales.

“Todo mercador que a Molina viniere et del camino non saliere et non ouiere dado portatgo et en pos del uinieren, do lo fallaren, peche su portatgo sin calonnia. Et si fuera del camino saliere, de el portatgo doblado et non aya otra calonnia. Si dixieren que fuera de la carrera lo fallaron y el negare, jure que non lo fallaron fuera carrera et non aya calonnia”[6]

Esta norma me crea una dificultad si es sólo para los que entran a Molina con mercancías, no así si es para toda la comarca, ya que habla de caminos y no de calles.

Por tanto en lo que se refiere a la ciudad la entenderé como lugar adonde se dirigen, y toda la acción ocurriría en el camino.

Por tanto deduzco que habría unos lugares determinados por los que se entraba al condado con derecho y obligación de pagar el portazgo y a quienes controlaban la entrada correspondía impedir cualquier incumplimiento. Si alguien no pagaba y seguía su camino la obligación de cobrar estaba en manos de quien lo dejaba pasar, éste debía alcanzarlo y cobrarle, si pagara sin poner objeciones no se le impone multa. Es decir si alguien entra por su buen camino y pasa de largo “sin salirse del” no es culpable, sino quien no está al tanto y no cobra; si, en cambio, camina por veredas ocultas no se puede acoger a este fuero del camino abierto y pagará doble, pero si testificase que pasó por donde debía y no lo habían cogido fuera del camino y lo jurase (convincentemente) se ahorraría la multa.

Ésta sería una manera de evitar el contrabando. Por tanto, éste se daba.

“Qui troxiello[7] tirare peche mili maravedíes et sean quemadas sus casas et la meatat de los maravedíes sean del sennor de la uilla et la otra meatat sea del conceio et de los alcaldes, et metan apellido a las aldeas et préndanlo; et el aldea que oyere el apellido et non salliere en pues del, peche el aldea lo que se perdiere. Et si el mercador dixiere que non salieron en pues del, jure el aldea con cinco”[8]

Esta norma da continuidad a la anterior y es referida a los que acuden al mercado y cometen desorden, tiren “el troxiello”[9], y además que sean conocidos[10]. Y digo esto interpretando lo que a continuación se dice: “sean quemadas sus casas”, si fuera forastero difícilmente se podría cumplir esta parte del fuero. Pero si el portazgo es un impuesto que afecta sólo a los aldeanos por entrar mercancías en la ciudad entonces sí comprendemos esta orden: “sean quemadas sus casas”. En tiempos más modernos este impuesto por entrar mercancías a las ciudades se llamó “abastos” de abastecer y se pagaba un impuesto en el llamado “fielato”[11].

Se intuye una mala voluntad en el acto de tirar que equivale a destruir, derramando por el suelo la carga, sea de grano o de líquido. Y esta postura de los habitantes de las aldeas, pequeños comerciantes o digamos mejor campesinos que acuden a vender su producto y se ven obligados a pagar portazgo mientras que el mercader molinés no lo paga… Posible consecuencia del enfado.

Hay una segunda orden en la que se ordena perseguirlo, que se mande su nombre y apellido a las aldeas y lo prendan. En caso de saber su nombre y desconocer la procedencia, todo el señorío debe saber lo ocurrido y donde esté o la aldea de donde es oriundo debe prenderlo. Las consecuencias y multas a pagar quedan claras en la cédula.

De lo expuesto podemos inferir que entre Molina y las aldeas no hay una relación excesivamente amigable, ya que se da por hecho que algunas aldeas no quieran cumplir la orden de detención del encausado. Por eso se castiga a la aldea que callare con pagar lo desparramado.

Nos encontramos con una manera de obligar, si no lo denuncias o no lo buscas, pagas.

Si el mercader se escusa del pago alegando que no lo persiguieron y lo dejaron en paz, necesita cinco testigos de la misma aldea para justificar la exoneración.

El dinero de la multa se reparte entre el señor de la villa que se lleva la mitad, y la otra mitad se divide entre el Concejo y el Alcalde.

No puedo pasar por alto que ya en aquellos momentos estaban perfectamente signados: ya tenían nombre y apellidos. La localización no creaba dificultad: “…envíen su nombre y apellido a las aldeas…”

Las aldeas conocen el privilegio de los hombres de Molina por el que no pagarán portazgo. A esto me refería cuando hablaba de la enemistad de las aldeas con Molina, éstos eran unos privilegiados en los portazgos además de haber sido exonerados de todo pago de impuestos.

Pero a su vez podemos comprobar el sentido de aldea al no querer denunciar a un vecino aldeano.

Aunque ya vimos estas cédulas las recuerdo de pasada: “Todo omne de Molina que ganado o otra cosa comprare de qualquiere tierra lo traya a Molina, non peche portatgo”[12] “Si alguno viniere a Molina con pan o vino o ollas, non peche portatgo.”[13]

Entendemos que la vigilancia de las puertas sería especialmente rigurosa en épocas de feria y mercado.

Otros impuestos nombrados, el de montazgo, impuesto que pagan los ganaderos por aprovechar los pastos y los leñadores para cortar leña, estos importes pasan mitad al Palacio y mitad al concejo de Molina. Todo queda a beneficio del concejo de Molina, y nada al concejo de los aldeanos ni de los sesmeros.

“Montatgo de todo término de Molina sea la meatat de pa­lacio et la otra meatat del conceio de Molina”[14]

[1] No he encontrado interpretación de esta palabra, y deduciendo que puede provenir de nuestro decir de siempre; troje (María Moliner, troj, troje “Lugar rodeado de paredes done se almacenan frutos, especialmente cereales” y la palabra “trox” la asimila a troj) en el Drae “Entrojar Guardar en la troj frutos, y especialmente cereales.” De ello, porque el pan es necesario y en otros capítulos se nombre quiero deducir que troxiello sea carga de cereal o de cualquier otro fruto del campo que se acarrea, aunque también pudiera ser talega o saco. Tengo el atrevimiento de proponer una etimología a troxiello, y es hacerlo derivar del verbo latino “trahere” = traer, en su conjugación el pretérito imperfecto hace “traxi” = traje, y en otras formas de la conjugación usa la raíz “trax-“, en las maneras idiomáticas erróneas de conjugar este tiempo, en mis pueblos, escuché en la primera persona “truje” y en la tercera “trujo” con frecuencia o casi siempre, por eso podría deducir “toxiello” como transporte o como carga para transporte. En el diccionario Etimológico, “Etimologías de chile.net, comenta que: “La palabra “traheré” viene de la raíz indoeuropea “tragh-“(tirar, arrastrar)…”

[2] Al no conocer el valor de mencal con respecto al maravedí, tampoco puedo hacer otras deducciones, como sería comparar precios para deducir las preferencias en el mercado.

[3] Fueros Capítulo 1 encabezamiento.

[4] El aceite era un lujo. No se utilizaba para cocinar sino para alumbrar. Si alguien cocinaba con él era por capricho. Las grasas animales eran las que se usaban para freir y para guisar.

[5] Hablé de los bueyes como animales de labranza y señalados en los fueros para indicar la riqueza de los campesinos que habían de acudir a formar parte del ejército del conde. Aquí nos habla de mulo unido al caballo, es probable que los soldados se hicieran acompañar de mulos para ir a la guerra, animales de carga, pensemos en los recueros. Después habla de buey y de asno, como si estos fueran los dedicados a las labores del campo. Las recuas de burros para el transporte por su menor altura y facilidad de carga: ladrillo, piedras, arena en serones…

[6] Fueros Capítulo 1 cédula 1ª.

[7] Volvemos por el troxiello, si por tirarlo se castiga es por el desprecio que supone al impuesto, además del desperdicio. El castigo es muy alto, lo que indica que aun siendo pequeño el impuesto, es muy grande el castigo, ello me hace volver a pensar en el cereal o en el vino, productos necesarios y por tanto privilegiados “pan, vino y ollas no peche portatgo”. Aunque no es una interpretación segura.

[8] Fueros Capítulo 1 cédula 2ª.

[9] He conocido a quien a las puertas de Molina derramó un cántaro de vino para evitar el pago del fielato. Algunos dicen que se lo bebió.

[10] Ya he usado esta cédula para indicar el compromiso amistoso de los aldeanos.

[11] Fielato era el nombre popular que recibían en España las casetas de cobro de los arbitrios y tasas municipales sobre el tráfico de mercancías, aunque su nombre oficial era el de estación sanitaria, ya que aparte de su función recaudatoria servían para ejercer un cierto control sanitario sobre los alimentos que entraban en las ciudades. El término fielato procede del fiel o balanza que se usaba para el peaje. (de Wiquipedia).

[12] Fueros Capítulo 2 encabezamiento.

[13] Fueros Capítulo 2 Cédula 1ª.

[14] Fueros Capítulo 4 cédula 2ª.

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