PAPA LUNA

papa-luna-libro-guarda-160El libro “La soledad como destino” se puede adquirir por 15 euros en:

Librería Albareda, Albareda 19; Librería Antígona, Pedro Cerbuna 25; Librería Ars, Calle Coso 120; Librería Cálamo, Pza. San Francisco 4; Librería Central, Corona de Aragón 40; Librería París, Fernando el Católico 24; Librería Portadores de Sueños, Calle Blancas, 4; En Molina de Aragón: Librería Malo, Calle las Tiendas, 63.

Desde fuera de Zaragoza pidiéndolo a estas librerías, según sus condiciones de envío.

O a mmyague@gmail.com., que cargará por paquetería y contra reembolso 8 euros, un total de 23 euros. Y también usando paypal: paypal.me/irenemarcop  que se cargarían 3 euros por gastos de envío, un total de 18 euros.

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Heraldo de Aragón 19 de enero 2017 dice así:

ARAGÒN   Una novela de Mariano Marco Yagüe sobre el polémico PAPA LUNA

Benedicto XIII, historia de una verdad

NARRATIVA HISTÓRICA

“La soledad como destino” 

“La verdad de Benedicto XIII: el papa Luna”. Mariano Marco  Yagüe.

Et Legis et Prodes,  Zaragoza 2016, 338 páginas.

Mariano Marco Yagüe, el  autor de esta «novela  histórica», se compromete mucho desde su título, o  más bien, desde su subtítulo, “La  verdad de Benedicto XIII”.

¿Cómo se enfrenta a esa posible <> nuestro autor? A  través de muchos documentos de  la época, de un concienzudo estudio de la historia, de sus circunstancias, en una labor que revela al riguroso investigador que  es, pero también a través de la  verdad poética que toda obra literaria presupone. Es decir, enfrentándose al personaje -como  todos, lleno de contradicciones- con los resortes que la historiografía, pero también la empatía  con el protagonista, le permiten.

El título, “La soledad como destino’, ya nos acerca muy íntimamente, a lo que la figura del Papa  Luna representa en el imaginario  popular. Y a la que el narrador  consigue darle una dignidad insuperable, humanidad y, sobre todo, veracidad, autenticidad. Para  los aragoneses, la figura de Benedicto XIII, Pedro Martínez de Luna (Illueca, 1328-Peñíscola, 1423)  simboliza en muy alto grado el tesón, la voluntad, el empeño en  defender la propia <<verdad››, esa  conciencia de que frente a nuestra <<razón›› no hay razones que  la menoscaben. Una suerte de  ética que impele a no traicionarla nunca.

Mariano Marco Yagüe ha recurrido a un artificio narrativo de  primer orden: dejar que sea la  voz, el discurrir interior del propio Benedicto XIII quien nos  cuente su atormentada existencia. De este modo el autor resuelve el conflicto sobre la verdad  que el subtítulo de su novela promete: lo que se nos cuenta es su  verdad, la que, desde su esencial  conciencia, cree poseer frente a  todos.

En su soledad, en su voluntario  exilio de Peñíscola, Benedicto hace un repaso a su vida, a sus circunstancias, rememora, evoca,  reflexiona, hace examen de conciencia, se enfrenta a los dilemas  que le han atormentado, se juzga  y tal vez se perdona.

Estamos, sí, ante esa soledad  última de todo ser humano, cuando llega el momento del juicio  postrero, y de la verdad propia, no la que dictaminará la historia, sino la  que uno mismo, en  el despojamiento de  toda vestimenta exculpatoria, de toda  excusa circunstancial, enunciará como su verdad personal, tal vez intransferible.

Exiliado, cercado,  con su verdad íntima, berroqueña e inalterable, mirando a ese «mare nostrum» que  concita sus sentimientos más líricos en medio de su tormenta espiritual, Benedicto rememora su  vida, en una sucesión cronológica que no olvida nada sustancial.  Son unos capítulos llenos de  emoción, de tensión, de ilusiones  y dramas, de controversias y tormentos. La voz del narrador se  confunde con la del protagonista  para adentrarnos en el sangrante  calvario de un alma que defiende  lo que cree mandato divino por  encima de las decisiones humanas, por muy altas que sean las jerarquías que las promuevan. Esta es la tragedia del Papa Luna.

El autor no olvida adentrarnos  en la cotidianeidad del personaje, porque al lado de su rango altísimo estamos ante un ser humano con sus debilidades, con su obligada convivencia con los que le rodean; no ante un  personaje de cartón  piedra, que solo aspira y respira púrpura y boato, sino ante  un ser de carne y  hueso que no desconoce ni la duda ni el  miedo, pero que se  entrega, pese a ellas,  a sus razones superiores. Llegamos así, tras esos tormentos años, al Concilio de  Constanza, con su terrible condena que lo convierte en cismático, y aún más, herético y enemigo de la Iglesia. El que creía representar, y sigue creyéndolo, la  voluntad divina. Y a partir de entonces, la soledad como destino,  su verdad enclaustrada, negándose a tal injusticia, en una desolación que solo concluirá con su  muerte.

En el fondo, la historia del Papa Luna es la constatación de una  ética personal llevada más allá de  todo convencionalismo humano.  Mariano Marco Yagüe se ha encarnado en aquel aragonés de  Illueca y nos da una imagen tan  cercana que sentimos su respiración, su pasión, su frustración, su  soledad… y su verdad.

JUAN DOMÍNGUEZ LASIERRA

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2 respuestas a PAPA LUNA

  1. BOIRA_A dijo:

    Un buen libro Felicito al autor por poner en papel lo que ya habia escrito y un placer escucharlo y poderlo saludar Un saludo cordial
    Francha

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