Poesía

Acuarela - Manuel Macías

Acuarela – Manuel Macías

Cuando manda el amor

Hay luz en tus ojos,

y fuerza en tu voz.

De tu mimo el tacto

beso es de amor.

Tu mirada es aliento,

tu palabra armonía,

dulzura tus mimos,

tu roce delicia.

Ves con acierto,

hablas de encantos,

de tu cuerpo afloran

fuentes de halagos.

Yo miro tus ojos,

escucho tus dichos,

abrazo tu cuerpo

para estar contigo.

Tus ojos mis ojos.

tu voz es mi voz,

tu cuerpo el deseo

de unir nuestro amor.

2015

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El placer de amar

¿Quién rehúye al placer que el amor cuida?

El hambre muere al pan, la sed al agua,

el hierro se moldea al son de fragua,

y el goce se despierta y clama vida.

¿Quién su amor, del placer, quitar se atreve?

El que hambre roba al pan y sed al agua,

quien apaga el calor que al hierro fragua,

y olvida el resplandor que el sol promueve.

La aurora galantea con la noche

enamorando al cuerpo dormitante.

El alba en la ventana es un derroche

de querer al querer acompañante.

Palabras, besos, luz…, sueltan el broche

del amor que al placer lo vuelve amante.

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Abuela-haciendo-ganchillo

A todas las  abuelas.

Las abuelas encendieron los hogares para calentar los inviernos y delante del fuego tejieron vidas con hilos de llamas de oro.

Las abuelas tropezaron con la historia: La ciudad y la luz del progreso les negaron la transmisión de su herencia.

Guardaron sus toquillas y mantones en arcas aromatizadas con membrillos verdes Mantuvieron entreabiertos los goznes de puertas y balcones esperando los aires de recuerdos viejos, valores de herencias con señas de identidad (de aquí somos, de aquí venimos)

Las abuelas como los pueblos y las montanas son lo que son…

Les abren geriátricos, residencias,… pero, como las sabinas, no saben si son especies protegidas… o si pueden vivir con su pañuelo a la cabeza y su  toquilla a los hombros, como estampa de amor en blanco y negro.

Mi canción, mi oración y mi sentimiento se esconden en una abuela de Labros:

A ti, abuela de Labros,

anciana sentada a la puerta,

en el poyo de piedra que alzó para ti tu marido.

Abuela atada al ganchillo,

de agujas de arpón,

disfrazando madejas de lana,

carnaval de mantel, de cojín o almohada,

ya estás en lo alto de toda la vida.

te llegó complaciente el futuro,

por ti ya olvidado.

Ya tienes la dicha,

que alberga la calma que fue aquel camino…

Quienquiera que pase

y te vea afanada

con hilos atando tus dedos.

Te mire despacio,

amando tus canas,

buscando encontrar en tus cimas,

un beso de abuela.

Se acerque y golpee tus hombros

y te diga al sentir tu mirada:

¿quién soy?…Y te bese…

dejando en tu amor su esperanza.

Contemplas sus ojos.

Oída su voz,

recorres su cara, su frente, sus labios…

Descubres cadencias de mil experiencias.

Su abuelo era gris,

su padre peludo,

su madre azarosa

su abuelo sentido…

Lo miras de nuevo

y piensas despacio…

tú eres…

tú eres…

retornas, y amasas de nuevo tu vida…

Te encuentras cantando de moza,

buscando aquel beso perdido

de un mozo encontrado en la sombra…

Te llamas…, te llamas…, tu nombre…

y entornas los ojos

y piensas…

Tu mente se ofusca

perdido el recuerdo…

Y, entonces, sonríes un nombre olvidado…

…    …    …

Para ti,

abuela de Labros.

Vetusta sabina ramoneada por hijos y nietos.

Que ríes en son de arrebatos…

De mimos y arrullos…

Que cantas atada al ganchillo de agujas de arpón,

que piensas en husos antiguos…,

en ruecas cargadas de prietos vellones de lana.

Que besas mirando a los ojos

con risa de olvidos de ahora,

pasiones de viejas caricias…

A ti,

abuela de siempre.

Abuela sentada a tu puerta en un banco de piedra…

Escrito en 1994

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A la sabina

  Del monte engalanando la pobreza

estás entre tomillos y aliagares.

Tu tronco en gris adorna su corteza

deshilada por vientos seculares.

Tus raíces penetran las entrañas

de la tierra, del frío cobijadas.

Tus verdes ramas cubren las montañas

en invierno y otoño engalanadas.

Si en verde y gris renuevas primaveras,

con gris y verde alivias el verano.

Tu gris nos da calor en las hogueras,

y el verde apacentado es como el grano.

Aunque en verde y gris tiñes parameras

tu corazón, sabina, es rojo arcano…

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El ahora del año que comienza

Pensamos que la vida corre tras el año, se lo engulle,

y con otro año nuevo nos sorprende.

El primer día hacemos mil promesas

que olvidamos al paso de semanas y de meses.

Tiene el año horas largas y horas cortas,

minutos que pedimos que no cesen

sin que el tiempo nos haga ningún caso

porque el segundo no es ya el ahora, es el siguiente.

El pasado es olvido y es recuerdo,

el futuro es apuesta, reto y esperanza en lo que viene…

Mas lo que nos importa es el ahora,

el lapso en que la vida está presente.

Os invito a brindar con ilusión y anhelo

en ese instante, en este ahora que nos tiene:

mucha felicidad, prosperidad y paz para el 2012,

vivido en compañía de familia y otras gentes

con quienes compartir nuestra alegría.

Y que esta dicha todo el año se conserve…

Mariano Marco Yagüe

Diciembre 2011

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                Lotería de Navidad

Perseguimos la vida paso a paso

pero ella nos conduce y nos acuna,

nos acerca si quiere a la fortuna

o nos deja caer en el fracaso.

Podemos exigir soles y luna,

trabajar desde el alba hasta el ocaso

y arrancar las palancas del fracaso

esperando lograr salud alguna.

Podemos atacar incluso al sino

y ventura exigir con mano fuerte

para hallar un tesoro en el camino.

Podemos provocar hasta de muerte

para comprometer al adivino…

Mas lotería, al fin, reparte suerte…

Mariano Marco

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A una sabina abatida y seca.

Partida, sin sentir yaces, sin vida,

por hachas y esperanzas de riqueza,

entre aliagas y zarzas escondida.

No es queja ni es dolor, es la pobreza

de un ribazo metido a sementera.

Tuyos son segadores de cien años

asentando meriendas a tu vera,

No pace tu verdor ningún rebaño

ramoneando, a tus pies, tu propia rama.

Ya no lloran tus venas la resina,

ni tus hojas dan sombra a la retama

nacida junto a ti. No es la rutina

de un prado en la memoria quien te llama,

y quiere recordarte de sabina.

(Entre dos fincas, una enorme sabina crecía en el lindero, pero al unirlas la talaron...)

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      A un amigo en su boda

A un amigo en su boda

Quiero decirte amigo, en confianza

y a tu esposa, con toda ternura,

que nada puede más que la esperanza

al lanzar vuestro amor a la ventura.

 Quien quiere armonizar vidas muy largas

ha de buscar senderos muy precisos,

rehacerse en las horas más amargas

y salvar los momentos indecisos.

 Cuando hay felicidad, nunca hay problema.

Si  un traspié surge, si se desatina,

se expone y soluciona el tal dilema.

 Pero habéis de evitar que la rutina,

-llama que poco a poco nos requema,-

penetre en vuestro amor como una espina.

(El atrevimiento de dar un consejo me acompañó aquel día)

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8º La danza como fuente de amor

La danza como fuente de amor

 

        Sois pies de viento y danza, revoltosos,

que transportáis los cuerpos en volandas,

al son de ritmos, bailes y parrandas

presumiendo de lances virtuosos.

Sed también portadores de caricias

donde el afecto instigue su deseo,

ajustando el compás del galanteo

al paso del querer y sus delicias.

Sed placer, además, en los abrazos

que atrapan y liberan suavemente,

en los giros que hechizan con sus lazos.

Sed, en fin, la pasión para una danza

que debiera durar eternamente

con amor, lealtad y confianza.

En 2003 escribí este soneto para unos amigos que celebraban su 25 aniversario, y bailaban primorosamente.
 
 

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Hoy 2 de julio asisto a la boda de mi querida amiga Ana con Gregorio un nuevo amigo y como felicitación les he dedicado este soneto, ella es pianista.

 7º Preludio a una boda

Preludio a una boda:

Dedos que arrancáis dulces melodías

a silenciosas teclas en el piano,

que alargáis la caricia de la mano

para entregar cariños y alegrías.

Dedos de amor, de paz y de ilusiones

tocad canciones de la vida entera,

semillas con el son de quien espera

saciarse de querer y de emociones

 Dedos que enlazáis dedos de otra mano

para abrir un camino hacia delante

juntando a dos, en una sola vida.

 El pentagrama espera sobre el piano

deseando brotar en vuestra amante

versión, a cuatro manos compartida.

2 de julio 2011

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6º Canción de bodas de plata

Canción de bodas de plata

 Veinticinco los años
de nuestra vida,
!quién doblarlos pudiera
contigo niña!
Todos los he vivido
de una tirada.
Tu siempre a mi vera
niña apreciada.
 De los trescientos meses
llenos de risas
algunos se quebraron
en cortapisas.
Cuando vienen las penas
sin un besito,
me necesitas, niña,
te necesito.
 Sábanas blancas y almohadones
nos acogen a ambos
entre algodones.
 Las letras de tu ajuar
son de oro fino,
amarillas trenzadas,
tu amor y el mío.
Aunque pasen los años
vente a mi lado
con tu vestido, niña,
puesta de largo.
 El rojo de la boda
tuvo su encanto.
Tuvo el encanto, niña,
de nuestro agrado.
Nuestra gloria y tu gracia
nos pertenecen.
Las precisamos, niña,
por almacenes.
 Sabanas de oro, puntillas blancas,
a los dos nos cobijan
en nuestra cama.
 !Amanece temprano
flor de alborada!
para cantar la fiesta
por la mañana.
La fiesta de amores
y galanura,
veinticinco años, niña,
y aún nos dura.
 Para nosotros duran
todas las gracias.
Sin olvidar que, a veces,
son las desgracias,
son las desgracias, niña,
las que nos hieren,
con su sangre de llanto
bien nos zahieren.
 Camas vestidas por edredones,
con festón de esperanza
los cobertores.
 Besos de la mañana,
llanto de perlas.
Abrazos en la noche,
luces de estrellas.
Luces de estrellas, niña,
de larga dicha.
¿Quién no olvidará entonces
cualquier desdicha?.
 Tengo una fuente, niña,
con chorros de oro,
manantial de alegría
con un tesoro.
Un tesoro que sacia
tu sed ardiente,
tu sed ardiente, niña,
desde mi fuente.
 Vida rellena de unos amores
son amores en danza
de besadores.
 Un anillo te traigo
con dos enlaces.
Son el tuyo y el mío
son dos señales.
Son dos señales, niña,
de convivencia.
Es la tuya y la mía
larga querencia.
 Tu cabeza recuesta
sobre mi hombro
Que en tu regazo, niña,
yo bien reposo.
Amores y deseos
yo los apoyo
en tu regazo, niña.
!Ven tú a mi hombro!
 Besos sin dormir, viven y velan,
entre sábanas blancas
revolotean.
 En tu cuerpo se esconden:
bailes de brisas,
perlas, dijes y joyas
llenas de vidas,
y entre todas destaca:
tu relicario
Tu relicario, niña,
vida manando.
 Quien pudiera meterse
para vivir,
para estar calentito
y sin sufrir,
para nacer de nuevo
cada mañana
escuchando los sones
de nuevas nanas.
 Canción que sueno yo a cada paso
acunado en tu pecho
sobre tus brazos.
 Dormir y sonar, niña,
buenos augures.
Frutas maduras, niña,
suaves y dulces.
Ricas al paladar
sabor  jugoso
los abrazos del sueno
son amorosos.
 Son amorosos, niña,
como la fruta,
los abrazos del sueño,
cuando es madura.
Mi amor y el tuyo, niña,
nadie lo rompe
que de mazo tan fuerte
nadie dispone.
 Años vividos son veinticinco
desde que nos casamos
todos queridos.
 Todos queridos, niña,
que nos casamos.
Veinticinco los años
que nos amamos.
Que nos amamos, niña,
todos queridos.
Guardaremos la casa
!nuestros cariños!
 Nuestro cariño, niña
otros lo quieren.
Vamos a darlo, niña,
para que jueguen.
Para que jueguen, niña,
como nosotros
Como nosotros, niña.
Es para todos.
 Meses y días, horas y años,
siempre los veinticinco
que nos casamos
Mariano Marco Yagüe 2003

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5º Al amor

                Como tú puedas y a quien puedas ama,
        que si quieres amar, llevas contigo
        la fuerza de abrazar y ser amigo
        de quien tenga encendida cualquier llama.
                A quien puedas querer ¡dale tu aprecio!
        Que amar lleva consigo la ventura
        de irradiar por el mundo la ternura
        sin pretender, al cambio, ningún precio.
                No te juzgues jamás por incompleto,
        si nadie a tu querer con él responda
        ni aunque pierda, a tu amor, todo el respeto.
                No reclames querer ni gratitud
        ni busques ningún bien que en él se esconda.
        ¡Que el amor lleva en sí su plenitud!
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4º Al beso

 ¡Quién los labios de amor fuera en un beso,

para sellar el gozo de un saludo!

¡El intenso querer de un roce mudo

en bocas que confirman el suceso!

¡Quién los labios, cual círculo entre llamas,

que embrujaran con humos seductores!

¡El fuego que, hechizando, diera amores

al corazón perdido en otros dramas!

¡Quién labios de pasión y de locura

que al amante amarraran con quereres

para hartarlo de abrazos y embelesos!

¡Quién fuera el frenesí en esta aventura

de crear y gozar los mil placeres,

con los labios de amor, llenos de besos!

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3º El querer, del querer nace queriendo

       El querer, del querer nace queriendo,

y, el querer, da querer al ser querido;

quien quiera querer más al ya querido,

sobre querer querer, querrá queriendo.

Si, al querer, quiere ser también querido,

la querencia hallará en el querimiento:

sentirá la alegría del sediento

cuando sacia la sed con lo bebido.

Las ansias de querer y ser querido

seducen al querido y al queriendo;

quien falla en los queriendos al querido,

malogra del querido su queriendo.

Quered querer a quien hayáis querido,

y queredlo querer, para ir queriendo.

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2º Es el dedo que apunta y que no llega

Es el dedo que apunta y que no llega,

es la mano tendida que no alcanza,

es el brazo amoroso que se lanza

y es la sangre que apenas ya si riega.

 Es ternura y deseo el que se entrega,

es mármol abrasante de esperanza,

es juventud, hechizo, fuerza y danza,

y es querer que enamora porque ciega.

 La vida de su entorno ya no es vida,

ni es muerte aquella muerte que reclama,

ni el alma que allí yace está dormida.

 Resucitar su amor, esa es la llama

que ardió en el corazón. La despedida

que dio vida a la muerte, en este drama.

1º Granito que atesoras los amores

1º) SONETO A LOS AMANTES

Granito que atesoras los amores

a golpe de martillo cincelados,

guardarás el sentir de enamorados

añorando en tu frío, sus ardores.

Las ansias del querer se confirmaron

con mazos de deseos en tu roca.

Yacen en paz. Sin besos en su boca

porque, unidos a ti, los cincelaron

en lecho con valor de eternidades.

Subsistes por la unción y las pasiones

de una sangre tejida de humedades

que, siglo a siglo, en lentas filtraciones

bordaron tus entrañas con edades

de vivir, y este amor, con ilusiones.

Mariano Marco Yagüe

Abril 1999

Ganador del  Certamen Nacional de poesía AMANTES DE TERUEL.

2 respuestas a Poesía

  1. maria grisales dijo:

    muy chevere
    Granito que atesoras los amores

    a golpe de martillo cincelados guardarás el sentir de enamorados añorando en tu frío, sus ardores. Las ansias del querer se confirmaron con mazos de deseos en tu roca. Yacen en paz. Sin besos en su boca porque, unidos a ti, los cincelaron en lecho con valor de eternidades. Subsistes por la unción y las pasiones de una sangre tejida de humedades que, siglo a siglo, en lentas filtraciones bordaron tus entrañas con edades de vivir, y este amor, con ilusiones.

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