Historia de Molina de Aragón

97º La no tan idílica vida

Tal vez de lo anteriormente expuesto alguien se pueda hacer una figura idílica de cómo vivía la gente en nuestro Señorío.

La tierra ya ha sido repartida o conseguida por los primeros pobladores y dividida por las herencias. La población ha crecido y el alimento, cereales, legumbres, etc., se siguen sembrando en el mismo espacio: mismos espacios para más gentes. Problema de alimentación.

Los ganados en la trashumancia no crecen en número de reses, o crecen muy poco. Los pastores necesarios tampoco aumentan.

Sólo las campañas bélicas, ahora ya están al servicio del rey pero su ejército está más lejos que el de los Caballeros del Conde y por tanto tienen mayor dificultad para alistarse, para dar salida al excedente de personas. Tal vez sería conveniente pensar en emigraciones a Molina, o a pueblos de los ríos, a los del Mesa, a los del Gallo, a pueblos de Castillla o de Aragón (por proximidad).

Podría hablar del desequilibrio entre bocas para alimentar y la producción nutritiva.

Respecto a la economía, la iglesia habla en maravedíes por la facilidad de expresar los ingresos. Si buscáramos otras fuentes escritas donde se hablara de economía haciendo algún resumen de la situación nos encontraríamos con el mismo lenguaje.

Pero entre nuestras gentes la moneda habitual es el cambio. El pago de los diezmos, tanto a la Iglesia como al Señor no se hacía en metálico sino en especie: un cordero de cada diez, un celemín de cada diez, prescindiendo del valor monetario del cordero y del celemín. La moneda era un bien escaso.

Aunque no fuera abundante, al menos la despensa podría estar tacañamente surtida, la caza sería otra fuente de alimentos.

Cabe pensar que la caja de caudales fuera la despensa y no la cartera ni el puchero de las monedas escondido entre los maderos del tejado.

Los animales del corral abastecerían: la leche, los huevos, la carne; las fincas más a propósito criarían: las lentejas, los garbanzo; las mas húmeda: los nabos; y si tenían huertos las coles, ajos, cebollas y algún otro producto, zanahoria por ejemplo.

Cuando hago este recuento, tal vez aún no haya empezado el cambio climático que se produjo a finales del siglo XIII, 1275 aproximadamente[1]. El año 1300 continuó con fríos polares, grandes nevadas y hielos, con largos inviernos que acortaron el ciclo productivo.

Un dato que podría aportarnos una mínima visión que los fríos pudieron crear en nuestras tierras, podría ser que la judería no cumpliese con el pago de sus impuestos. 1297 tiempo ya de los fríos, quizá por eso el mercado de Molina perdiese clientes y por tanto ventas y los préstamos también decaerían. Por eso se sintieron económicamente impedidos de recoger los 5.000 maravedíes de pecho (cinco mil maravedis de pecho[2]), y dejaran sin aportar 1.000 aún a sabiendas del castigo que les vendría encima: “sin comer ni beber hasta que os den estos mil maravedíes[3]

En 1304 doña Blanca escuchando las peticiones de los de Molina y de las aldeas “…en razón de las debdas que los cristianos viejos deven a los judíos que valieses vis a vis a los de los pueblos como a los de la villa, sabed que lo tengo a bien e merced, y en razón que los cristianos viejos no sean agravados de los judíos, que pretendían cobrar usuras de los empréstitos que les habían fecho…”[4] Otra razón más de las dificultades económicas de los judíos. Y de las que padecían los aldeanos y molineses que necesitaban préstamos para vivir. El concepto de cristiano viejo ya era denominación común.

El ciclo más corto que implicaban los fríos impediría a los ribereños del Gallo y del Mesa las cosechas a que estaban acostumbrados; y los agricultores se verían obligados a sembrar más forraje para sus animales y menos trigo y centeno para el pan. Es decir que no habría excedente de nada. La supervivencia fue puesta a prueba.

Los terratenientes y ganaderos que vivían en Molina para no tener que pagar impuestos[5] se volverían a sus pueblos donde el corral y las rentas las tendrían más próximas.

Los renteros y pastores eran considerados como siervos y se tenía la consideración compasiva de proporcionarles un trabajo. Es decir el sueldo era un rasgo de desprendimiento, lo que significaba una mísera soldada.

La costumbre obligó a que el ganadero aportase una manta y el morral, porque se consideraba que el pastor no tenía estas prendas para abrigarse y poder llevar la sal y otros piensos para las ovejas.

Las gentes de las aldeas estaban aún en una época, si no de hambruna, sí de una gran necesidad cuando se hace el recuento de parroquias en 1353. Como veremos éste no fue un siglo positivo bajo ningún aspecto.

[1] Según los últimos estudios, la erupción de varios volcanes actuó como reflejo de retorno de los rayos solares. Estos rayos en los meses de julio y principalmente agosto, momento de mayor proximidad del sol, no llegaron ni calentaron la tierra, por eso los fríos crecieron alargando los inviernos y acortando el ciclo agrícola. A este ciclo con ligeras variantes climáticas se le llama “La pequeña edad de hielo” que duró varios siglos.

[2] Testamento de doña Blanca (véase el capítulo de “La judería”).

[3] Doña María de Molina en su orden de cumplir lo requerido por doña Blanca… Pedro Fuertes, Molina. “Reino taifa…” página 229.

[4] Pedro Pérez Fuertes, “Molina. Reino Taifa. Condado. Real Señorío” Pág. 233.

[5] “Et el aldeano que poblare en la villa (…) primero sea en la villa morador con muger et con fijos por hun anno et aquel anno peche, et dende adelante sea escusado conmo vezino de Molina” Fueros de Molina. Cédula 5ª.

Anuncios
Publicado en Primavera | Deja un comentario

Historia de Molina de Aragón

96º La vida en las aldeas

Es esta época la vida en las aldeas ya está organizada y socialmente establecida. Los justicias[1], el regidor, el alguacil y los vecinos acuden al salón de concejo para consensuar y recibir las instrucciones que hubieran lugar.

El sacerdote ya estaba aposentado como gerente de la vida religiosa.

Las viviendas se encontraban edificadas con mayor o menor proximidad al templo, adosadas entre sí y formando calles. Tal vez cada vivienda tuviera el corral para las ovejas como parte de su propia casa o en los aledaños del pueblo. Pero los animales más próximos: gallinas, cerdo, patos y cabras estaban en el corral o dentro de la vivienda.

El manantial donde abastecerse de agua estaba limpio y ubicado en las proximidades o en un lugar céntrico. El agua era de gran importancia para calmar la sed y para guisar. Las caballerías y los distintos animales también la necesitaban para abrevar. Las aldeas no han sufrido cambios de lugar desde entonces y actualmente todas tienen sus fuentes y manantiales en el mismo pueblo.

La higiene no era una exigencia. El agua de fregar y de lavar a los niños (cuando los lavaban), era arrojada a la calle que se convertía en el lugar de los desperdicios. Como en las peceras que tiene unos pececillos escobas, las gallinas eran las mejores barrenderas, lo consumían todo, ellas mantenían la higiene viaria.

Las asambleas vecinales quedaban reducidas (contra lo que algunos creen al hablar de concejos abiertos, abiertos sí por darse o en la iglesia o en el soportal, pero los reunidos no eran todos los vecinos) a la presencia de los más pudientes (caballeros y vecinos) que eran quienes aprobaban las propuestas de los regidores. Ellos mismos, quien fuera designado como sesmero, o uno de los justicias se preocupaba de acudir a las reuniones de la sexma cuando llegaba su día en el mes de septiembre, alrededor de san Miguel. Allí recibían las órdenes transmitidas por el andador procedente de Molina. Entre ellas estaba la cantidad estipulada para el pago de los impuestos reales o, anteriormente, los señoriales. Ellos hacían el reparto de cantidades por aldeas que después recaudaban y enviaban a Molina o esperaban a que el recaudador o el merino acudieran a recogerla.

Los oficios que completaban la vida económica de la aldea ya estaban ocupados por algunas familias que los pasaban de padres a hijos, y digo completaban porque además de desempeñar el de sastre, pelaire, albañil, etc., araban sus tierras o guardaban sus ovejas.

Y hablando de ovejas, todos sabían que la lana más preciada era la lana fina y que ésta sólo era crida por las ovejas de mucho caminar, y también sabían que el coste del transporte era menor si las mismas reses la llevaban a destino o lo más cerca posible al lugar de la venta. Por eso los ganados trashumantes volvían al final de la primavera para ser esquilados, los mantenían en los montes comunales durante el verano y al principio de otoño, después de san Miguel, retornaban a los campos de invierno, en Ciudad Real, Jaén o donde cada ganadero conociera los costos de arrendamiento de pastos durante el invierno.

No olvidemos que en san Miguel se ajustaban los pastores y comenzaban y terminaban las contratas, de san Miguel a san Miguel.

Los pastores contratados por los ganaderos tenían un acuerdo, (aunque este pacto fuera costumbrista y no legislado, regía y se ha mantenido), el de poder unir ¿una, diez? ovejas de su propiedad por cada cien del dueño[2]. Esta práctica favorecía al pastor y garantizaba al ganadero del buen cuidado del pastor.

En 1273 Alfonso X elevó a rango real la legislación costumbrista de la Mesta. Reuniendo a los ganaderos de León y Castilla, agrupándolos en una asociación nacional que llamó el Honrado Concejo de la Mesta con legislación real, digamos que elevó el costumbrismo a legislación.

[1] Una pequeña aclaración, no sé en qué momento de la historia los regidores de las aldeas se comenzaron a llamar “justicias” como ocurre en el catastro de la Ensenada y anteriormente en los libros de capellanías y cofradías, en Labros a partir del 1500 no se denominan por alcaldes, sino por justicias y son dos.

[2] En las contestaciones al Catastro de la Ensenada los de Amayas hacen esta observación, sin señalar cantidad, en la respuesta “A la vigésima … Y algunos otros, que sirven de pastores en cabañas trashumantes de vecinos de otros pueblos, llevan agregadas algunas reses finas”. En los años 1960 todavía se conservaba en muchos pueblos, después la nueva despoblación olvida muchas cosas. El número de ovejas no me ha quedado claro, aunque en alguna conversación comentaron que 10, pero no puedo confirmarlo.

Publicado en Primavera | Deja un comentario

Historia de Molina de Aeagón

95º Más deducciones

Las rentas producidas por las tierras no implican que un pueblo sea mayor que otro por la cuantía expresada, porque ésta depende de las tierras rentables dadas para beneficios. No es tampoco mayor la renta porque se nombren dos o más aldeas, incluso como ocurre en Anchuela-Tordelpalo-Chera-Tiestos ya que aparte del mantenimiento del curato con un beneficio de 200 ms., en Anchuela y Tordelpalo hay un beneficio de tierras que pueden ser distribuidas en varias fincas que se encontrarán repartidas en ambos pueblos, pero con una misma finalidad, cuyas rentas suman 100 ms. Y lo mismo ocurre en Chera y Tiestos con unas rentas de 60 ms.

Sí, en cambio, podemos deducir que las aldeas que tienen un curato, éste con la renta que las fincas aportan, las ofrendas del altar y los diezmos menores están suficientemente retribuidos para no necesitar otra aldea. La suma de aldeanos es mayor y las tierras a producirmás extensas.

En cambio cuando son dos o más aldeas las que se juntan para el mantenimiento del curato, podemos deducir que no son tan extensas ni tan habitadas como para mantener por separado al sacerdote. Por tanto se unen para poder alimentarlo.

Para mantener al sacerdote, además del dinero del beneficio dedicado al curato tiene otros ingresos:

Los diezmos menores, éstos corresponden totalmente al curato, son los que proceden de los animales de corral y de los productos hortícolas, coles, cebollas, ajos, lentejas, garbanzos, etc.

Como complemento diré que los sacerdotes en aquellos tiempos tendrían en su corral los mismos animales que cualquier campesino. Así, también, él mismo proveería a su sustento.

Publicado en Primavera | Deja un comentario

Historia de Molina de Aragón

Próspero año 2018

94º Conclusiones

La agricultura está perfectamente integrada en los aldeanos. No solo hay propietarios que trabajan la tierra y contratan criados, sino también se valen del arrendamiento que es otra forma de cultivarlas.

Podemos decir que es la primera vez que se habla directamente de esta otra manera de sacar producto de las tierras, las rentas. Incluso se nos dice que en la Virgen de la Hoz hay un molino, y este molino produce. No nos dice cuánto, pero con sus rentas el curato llega a recibir 200 ms.

Hasta ahora me había regido por los comentarios de otros, por lo que de reparto de tierras nos dice el fuero y por las herencias. También por los capiteles o por los mensuarios tallados en piedra que se pueden ver en el pórtico de la Iglesia de Beleña de Sorbe, y en la fachada de la iglesia de Campisábalos[1], donde nos describen los trabajos correspondientes a cada mes del año.

Como herederos de la agricultura romana habíamos hablado de las labores de la tierra con la costumbre de dejarla descansar, como ellos hacían, y también habíamos llegado a comentar la utilización del arado.

Incluso por toponimias como Cillas, Tordesilos ambas palabras denotan una directa relación con “cella”, despensa o almacén, que el latín monástico utilizó ampliamente y la utilizó para designar al despensero “celerario”. También hablamos de los colonos, o siervos a quienes daban un terreno para cultivar de quienes se sacaba un provecho.

Pero ahora la seguridad es absoluta. La tierra produce una renta porque es trabajada, y trabajada por un tercero a quien también le deja una ganancia.

Hay una organización laboral, la tierra tiene un valor en sí misma como productora constante. La tierra es un negocio productor. De ella no solamente sale el cereal de un año, sino que tiene un valor añadido que es el de la permanencia. La tierra no caduca.

La tierra produce un rendimiento que beneficia. No es una moneda que se guarda y mantiene siempre el mismo valor. La tierra no sólo tiene un valor permanente en sí misma -como la moneda-, sino que a la vez fructifica y éste es un valor añadido que sirve para mantener a las familias, pero también para pagar los compromisos adquiridos con los Señores o con la Iglesia. La tierra no es moneda de cambio, es moneda productora, es decir ni se puede ni se debe enajenar. Es garantía de riqueza. La hucha de la que se saca siempre provecho.

La Iglesia que valora este concepto, posee tierras y las da a trabajar a otras personas que anualmente le retribuyen unos beneficios y con esos beneficios mantiene a sus clérigos.

Los creyentes que buscan la salvación, hacen donaciones de tierras para que sus almas la alcancen, y como gravamen de estas donaciones instituyen unas fechas para que se rece por ellas: los aniversarios[2]. La única moneda perenne es la tierra que trabajada por un labrador produce una renta con la que cada año sufraga las oraciones.

La tierra está repartida y valorada. Volvería a recordar los castigos por robos y otros delitos para entender este sentido de la posesión que fascina al campesino. No es su esfuerzo ni su sudor (la maldición divina ha sido perfectamente asumida, “ganarás el pan con el sudor de tu frente”) lo que se valora es la espiga que nace, germina y se desgrana para que el molino la haga harina y de ella salga el pan. Éste es el auténtico valor a considerar y a estimar económicamente. Y la hucha de la que sale esta riqueza es la tierra.

[1] Ambos mensuarios están en nuestra provincia. Hay también en otras provincias pero con estos nos basta.

[2] En el testamento de doña Blanca de Molina se pueden leer las limosnas que deja para que se hagan misas de aniversario por ella (Pérez Fuertes) y aclara que “Doña Blanca dejó en dicho testamento mil ms.de moneda vieja a cargo de los judíos residentes en la villa con la condición de que los capitulares celebrasen ciertas misas y aniversarios”.

Publicado en Primavera | Deja un comentario

Historia de Molina de Aragón

Con mi agradecimiento a quienes leen estas páginas les deseo unas felices fiestas, deseo que amplío a todo el que señala “me gusta”.

93º Aclaraciones

Vayamos por partes, en primer lugar se trata de enumerar los pueblos que ya tienen edificada la iglesia (templo); hoy encontramos algunos que están deshabitados (por ejemplo Santa Catalina=Torralviella en Hinojosa y Chilluentes en Concha), a la vez echamos en falta otros que no están incluidos, como Castilnuevo. También podríamos pensar en despoblados cuyos vestigios podrían implicar una anterior (ya vimos) o posterior despoblación (por ejemplo Monchel en Labros y Galdones en Hinojosa[1])

En segundo lugar la relación de templos en la “Historia de la diócesis de Sigüenza…” está expuesta según los arciprestazgos, y el arciprestazgo de Molina no coincide con el Señorío, por eso Cobeta y La Olmeda están presentes aunque no pertenecían al señorío sino al arciprestazgo de Medinaceli como ocurre con Mochales Villel y Algar que no están nombrados porque también pertenecían al arciprestazgo de Medinaceli.

La finalidad de esta enumeración es la de recontar los ingresos de las rentas que perciben los clérigos y confirmar su pago y cuantía.

No podemos valernos de estas cantidades para valorar los bienes que producía la tierra en los pueblos, puesto que se trata de las rentas de unas fincas determinadas que se recuentan como beneficios, es decir dinero destinado al mantenimiento de clérigos. Son unas fincas adquiridas por el obispo o entregadas por los fieles o el conde para una finalidad de oración o servicio religioso concreto.

Respecto a la habitabilidad tampoco es significativo porque en el caso de los clérigos con servicio de cura (curato) tendrían la residencia en un solo pueblo, en el primero de los que forman el grupo. Además el cura recibía la llamada “ofrenda del pie del altar” es decir las ofrendas de los fieles por las bodas, bautizos, entierros, etc., que sólo se enumeran en Alcoroches y se estimaban en 100 maravedíes. Este añadido le aportaba una mejor subsistencia.

Los otros clérigos, los sin curato “sine cura”, podían residir en la aldea, en la ciudad, estar estudiando o andar por otros caminos, ya hemos explicado quiénes eran.

En Cubillejo y en Tordesilos encontramos otro calificativo para los beneficiados, o clérigos, son llamados “prestameros”[2]. Hasta ahora hemos visto el de ausentes que es más fácil de interpretar e impreganan la historia. Pero el de prestamero es un concepto nuevo, al parecer se relaciona con personas que reciben un préstamo para estudiar o para cualquier otra cosa, por lo que el beneficiado se vería obligado a devolver el préstamo una vez cumplida su finalidad.

La mejor explicación a la existencia de estas rentas nos la da la aldea de Castellar en donde nos dice que “además hay tierras para aniversarios[3] y el que la siembra da para comer a tres clérigos y no sobra nada para pagar la décima”. En Pardos y Otilla dicen lo mismo. Estos beneficios provienen de tierras cuyas rentas pagan quienes las trabajan, y dan de comer a los clérigos que son sus beneficiados y al gozarlas se obligan a cumplir unas obligaciones religiosas unidas a las tierras de las que procede la utilidad. En estos casos nos hablan de aniversarios[4], en los otros se tratará de celebraciones u oraciones en determinadas fechas y sitios que se podrán delegar mediante pago estipulado (recuerdo los dineros de doña Blanca y las misas cantadas en san Francisco, sin tiempo ni número, mientras tuvieran para comer).

Quedan por aclarar dos cosas, algunos beneficios de ausente son más cuantiosos que los de curato. Eso nos hace comprender que la finalidad de la finca no depende de la Iglesia sino de quien ofertó la tierra, que pudo ser más o menos extensa, y así creó el beneficio. A veces o casi siempre, quien disfrutaba el beneficio, sobre todo el ausente, debía proceder de la familia de quien la donó sin estipular otra condición que la de ser clérigo y cumplir una determinada obligación[5]. Las capellanías libres (nullius) que conoceremos en los siglos XVI y siguientes saldrían de estos beneficios.

Aún quedan las divisiones de los beneficios, y la pregunta de con quiénes se compartía cuando se habla de una, dos o tres partes… A esto no puedo contestar, aunque piense que el resto iría o podría ir al servicio del templo, es decir: cera y otras necesidades de mantenimiento.

[1] Nombro estos despoblados porque en la relación catastral del Catastro de la Ensenada, 1750, se les hace declaración aparte aunque los declarantes sean de Milmarcos y Labros en el caso de Monchel y de Tartanedo y Tortuera en el de Galdones. Además en el 1713 Felipe V hace donación de sus rentas a los diputados de Molina. Lo que quiere decir que no estaban integrados en ninguno de los pueblos.

[2] El Diccionario de la Rae, lo define como: “Eclesiástico que goza de una prestamera” Y prestamera como termino desusado: “Estipendio o pensión procedente de rentas eclesiásticas que se daba temporalmente a los que estudiaban para sacerdotes o a los que militaban por la Iglesia, y que después se convirtió en una especie de beneficio eclesiástico”.

[3] De estos casos de aniversarios y prestameros los encontramos en el siglo XVI-XVIII, cuando las capellanías de ánimas toman auge y fortaleza. Aquí, de alguna forma ya se pergeñan.

[4] Estos aniversarios acabarían dando origen a las Capellanías de Ánimas.

[5] De estos casos se podrían estudiar las capellanías como se llamaron en siglos posteriores, cuando los particulares las creaban para mantener a clérigos de su familia. En Labros estaba la Capellanía de los Yagüe, fundada en 1699, por don Lorenzo Yagüe.

Publicado en Primavera | Deja un comentario

Historia de Molina de Aragón

92º Relación de templos y aldeas

Tal como las enumera el historiador Toribio Minguella[1] así expongo las aldeas con sus templos y con las rentas que producen para el mantenimiento del sacerdote y los clérigos según los beneficios.

Igual que en Molina los beneficios son los bienes que rentan las fincas que posee la iglesia. Hablando de las iglesias (parroquias) de Molina establecí lo que podemos entender por clérigo e hice dos distinciones, el que tiene cura de almas en la aldea (lo llamaré curato ya que implica una actividad en la aldea) y el clérigo ausente o sine cura.

He aquí la lista de las aldeas[2] con templo y rentas:

Villar: hay 2 beneficios, el de curato tiene de renta 150 maravedíes y el ausente100 ms.

El Pedregal: 1 beneficio de curato 160 ms., también tiene tierras de aniversarios.

Cubillejo del Sitio: 2 beneficios, el de curato recibe dos terceras partes 60 ms. y el ausente dos partes y vale 100 ms.

Pardos: 2 beneficios, el curato tiene la cuarta parte 160 ms., y el ausente tres partes que valen 350 ms.

Baños-Escalera-Fuent Velida: 2 beneficios, el de curato la tercera parte y tiene 250 ms., y el ausente dos partes y vale 350 ms.

Palmaces: 1 beneficio de curato 100 ms.

Establés: 1 beneficio de curato100 ms.

Castellar: 1 beneficio de curato 200 ms., además hay tierras para aniversarios y el que la siembra da para comer a tres clérigos y no sobra nada para pagar la décima.

Pardos y Otiella: 2 beneficios, el de curato 350 ms., y el ausente 200 ms. También hay tierras de aniversarios para dar de comer a tres clérigos y sendos maravedíes y no sobra nada para la décima.

Anchuela-Tordelpalo-Chera-Tiestos: 1 beneficio de curato 200 ms.; en Anchuela y Tordelpalo un beneficio de ausente 100 ms., y en Chera y Tiestos uno de ausente 60 ms.

Santa María de la Foz y Cuevas Menadas: 1 beneficio de curato y vale de renta con un molino que tiene Santa María de la Foz, 200 ms.

Anquela la Seca: 2 beneficios, el de curato 200 ms., y el ausente 200 ms.

Tartanedo: 2 beneficios, el de curato 150 ms., y el ausente 300 ms.

Labros y Amayas: 1 beneficio de curato 400 ms. (La décima 26 ms., 6 dins. y 4 miajas[3].)

Torremocha: 2 beneficios el de curato la tercera parte 200 ms., el ausente dos partes 250 ms.

Tierzo y Aryas: 2 beneficios, el de curato tercera parte 220 ms., y el ausente dos partes 300 ms.

Setiles: 2 beneficios, el de curato 450 ms. y el ausente 300 ms.

Taravilla: 2 beneficios, el de curato la tercera parte 450ms., y el ausente300 ms.

Povo: 2 beneficios, el de curato le tercera parte 350 ms. y el ausente dos partes y vale 400 ms.

Anchuela del Campo: 2 beneficios, el de curato la tercera parte100 ms., y el ausente dos partes 200 ms.

Torre e Torrecilla: 2 beneficios, el de curato 130 ms., y el ausente 100 ms.

Tros e Moleniella: 3 beneficios, el de curato 250 ms., y los ausentes 160 cada uno. Además hay dos aniversarios cada uno de renta 3 ms.

Coveta e Olmeda: 2 beneficios, el de curato tiene la tercera parte 300 ms., el ausente dos partes 500 ms.

Selas e Alagonciello: 2 beneficios, el de curato la tercera parte 150 ms., y el ausente dos partes 350 ms.

Corduent e Sant Yueste e Cañizares: 2 beneficios, el de curato 150 ms. y el ausente 150 ms.

Balsalobre e Castellote: 1 beneficio curato 100 ms.

Rueda: 2 beneficios, el de curato 100 ms., y el ausente 100 ms.

Adobes e Tordelyedgo: 2 beneficios, el de curato 400 ms., y el ausente 300 ms.

Cubillejo de la Sierra: 3 beneficios, el de curato con cuarta parte 150 ms., los dos beneficios prestameros uno 150 ms. y el otro con las dos partes 300 ms.

Embit: 2 beneficios, el de curato 30 ms., y el ausente 130 ms.

Ferreria e Canales: 3 beneficios, el de curato tercera parte 200 ms., y los ausentes 100 cada uno.

Alcoroches: 2 beneficios, el de curato sólo la ofrenda del pie del altar 100 ms., y el ausente todo el pontifical 500 ms.

Concha e Chiluentes: 3 beneficios, el de curato 300ms., y los ausentes 80 ms.

Veta: 1 beneficio cuya renta es 30 ms.

Fuent el Salce-Finojosa-Torralviella: 2 beneficios, el de curato tercera parte 300 ms., y el ausente 130 ms.

Mill Marcos: 2 beneficios, el de curato con tercera parte 200 ms., y el ausente 300 ms.

Campiello: 2 beneficios, el de curato 70 ms., y el ausente 60 ms.

Ombrados e Anquella: 1 beneficio el curato 13ms.

Otordesillos: 3 beneficios, el de curato 100 ms., e los otros prestameros vale el un beneficio de renta 180 ms., e el otro vale de renta 140 ms.

Terraza e Ventosa: 2 beneficios, el de curato 50 ms., y el ausente 40ms.

Morcos e Piqueras: 2 beneficios, el de curato lleva la tercera parte 200 ms., y el ausente dos partes 30 0ms.

Orea: 2 beneficios, el de curato cuarta parte 150 ms., y el ausente 100ms.

Chequiella: 2 beneficios, el de curato 100 ms., y el ausente 200 ms.

Trayd: 1 beneficio curato 500 ms.

Pradiella-Ganavisque y Torre Mochuela: 3 beneficios, el de curato 300 mrs., y los ausentes 150 ms. cada uno.

Alcalle: 1 beneficio curato 100 ms.

Villacabras-Riello-Serena: 1 beneficio curato 150 ms.

Terolejas e Valfermoso: 3 beneficios, el de curato 150 ms., y los ausentes 150 ms.

Peralejos: 2 beneficios, el de curato 200 ms., y el ausente 400 ms.

Tortuera: 3 beneficios, el de curato 150 ms y los ausentes 150 ms. cada uno

Torrequadrada: 2 beneficios, el de curato 200 ms., y el ausente 180 ms.

Mexina: 2 beneficios, el de curato 300 ms., y el ausente 150 ms.

Checa: 2 beneficios, el de curato 300 ms., y el ausente 400 ms.

Novelles-Tajada-Torre Melgano: 1 beneficio curato 150

Alustant: 3 beneficios, el de curato 300 ms., y los ausentes 250 cada uno

Torravia e Cielos: 2 beneficios, el de curato 300 ms., y el ausente 350 ms.

Terzaga e Terzaguiella: 2 beneficios, el de curato 250 ms. y el otro 300 ms.

En 1353 las iglesias de Mochales, Villel y Algar dependían del arciprestazgo de Medinaceli.

Mochales: 3 beneficios, el de curato con la quinte parte 100 ms., y los ausentes cada uno 150 ms.

Villel (de Villel no dice nada porque la letra en que está escrita la relación es de tiempos posteriores a la fecha y el obispo historiador Minguella no toma apunte.)

Algar: 1 beneficio curato 200 ms.

[1] Fray Toribio Minguella, “Historia de la Diócesis de Sigüenza y de sus Obispos” Volumen II Madrid 1912, Apéndice número III. “Estadística de todas las iglesia que había en la diócesis de Sigüenza a mediados del siglo XIV. Año 1553. Molina, pág. 335 y siguientes.

[2] Por orden alfabético: Adobes e Tordelyedgo – Alcalle — Algar – Alustant — Anchuela del Campo – Anchuela e Tordelpalo e Chera e Tiestos — Anquela la Seca — Balsalobre e Castellote – Baños e Escalera e Fuent Velida — Campiello – Checa – Chequiella — Concha e Chiluentes — Corduent e Sant Yueste e Cañizares — Coveta e Olmeda — Cubillejo de la Sierra — Cubillejo del Sitio – Embit – Estables — Ferreria e Canales — Fuent el Salce e Finojosa e Torralviella — Labros e Amayas — Mexina — Mill Marcos – Mochales — Morcos e Piqueras – Novelles e Tajada e Torre Melgano — Ombrados e Anquella – Orea – Otordesillos — Palmaces – Pardos — Pardos y Otiella — El Pedregal — Peralejos — Povo ­— Pradiella e Ganavisque e Torre Mochuela — Rueda — Santa María de la Foz e de Cuevas Menadas — Selas e Alagonciello — Setiles — Taravilla — Tartanedo — Terolejas e Valfermoso — Teros e Moleniella — Terraza e Ventosa — Terzaga e Terzaguiella — Tierzo y Aryas — Torravia e Cielos — Torre o Torrecilla – Torremocha — Torrequadrada — Tortuera — Trayd — Veta – Villacabras e Riello e Serena — Villar — Villel.

[3] El maravedí tiene diez dineros y el dinero seis miajas (Toribio Minguella – Historia de la diócesis de Sigüenza).

Publicado en Primavera | Deja un comentario

Historia de Molina de Aragón

91º Nuestras aldeas. 1353

Las iglesias de los respectivos pueblos del arciprestazgo deben pagar a la diócesis las décimas de los ingresos que les producen las distintas posesiones.

En las aportaciones leídas en el texto de Minguella, encontramos que las iglesias de la ciudad todas se dicen exentas de pago de las décimas porque nunca anteriormente las habían pagado. Los monasterios usan el mismo argumento. Ya anteriormente dije algo al respecto.

Las iglesias de las aldeas no tienen ningún argumento para liberarse del impuesto que deben pagar a la diócesis, los diezmos y primicias, de eso trataba Minguella al hacer esta relación. A nosotros nos facilita varias cosas para entender a nuestros antepasados y valorar su trabajo.

La primera deducción es que los repobladores y primeros súbditos entendieron aquello de “…sea Dios adorado y fielmente rogado…” Por eso juntamente con la edificación del templo dejaron alguna finca, o tal vez la misma iglesia se la apropió, como cualquier otro repoblador, para que pudiera sustentarse quien dirigiera las oraciones. Pero también entendieron que esas fincas debían diezmar para el templo como cualquier otra posesión.

En Molina y en los monasterios como no diezmaban para el Conde pensaron que tampoco para el templo, ni para la diócesis, ya que las fincas se las proporcionó el conde o el rey y no el obispo, así argumentaban. El Obispo era dueño de la cristiandad como el Conde era dueño de sus súbditos. En toda conquista el Obispo o sus representantes acompañaban al rey o al conde, marqués o duque…, que guiaba las tropas y así quedaba claro que el poder terrenal correspondía al rey o a quien él designara y el espiritual al Obispo. Sin olvidar que el poder espiritual se componía de hombres como el terrenal y que debían alimentarse igualmente.

También necesitaban lugar donde residir. Y sobre todo, la historia es muy larga en esta enseñanza: recordando a los dioses, los griegos y los romanos les hacían templos, y sobre todo la Jerusalén bíblica es el máximo ejemplo con su gran templo. Y si nos atenemos a las mezquitas de los islámicos y a las sinagogas de los judíos que poblaron estas tierras, ¿por qué los cristianos habían de ser menos?

Desde que en 1128 entró Alfonso I el Batallador, Rey de Aragón, y en 1137 don Manrique de Lara declaraba que “…halle un lugar muy antiguo desierto…” hasta el 1353 en que se hace la relación de las aldeas con un templo, y que además tienen posesiones, vemos que han realizado un trabajo de hormigas.

Junto a sus templos habrían construido sus viviendas.

Los habitantes no podían ser muchos todavía.

He hablado del choque con el rey de Castilla, Fernando III contra don Gonzalo dándolo por finalizado en la concordia de Zafra[1], con los de Aragón a causa del señor de Albarracín, y de la relación incómoda con las aldeas aragonesas, esto nos da a entender que las gentes huirían de lugares pequeños y se refugiarían en grupos más numerosos. No está claro si todos los parajes que conocemos como viejos lugares, cuyos nombres sugieren haber sido poblados, se irían abandonando ahora y refugiándose en el lugar donde están las aldeas con templo, o si fue antes.

No obstante, Monchel quedó abandonado así como Galdones, en Guisema tampoco hubo habitantes hasta que fue entregado a un marqués, Embid también fue entregado a otro señor y tardó en poblarse, La Yunta pertenecía a la Orden Militar de San Juan…

Que estos lugares tan cercanos a Aragón quedaran sin población podemos deducirlo por el miedo a las incursiones. Y por eso alguno se convirtió en marquesado y otros en monasterios de órdenes militares, para defensa.

Una incursión de aragoneses podía llegar hasta muy adentro del señorío destruyendo y arrasando cuanto pisaban. Esto también haría que los habitantes, a cada asonada, desaparecieran y buscaran refugio en Molina o en los lugares más propicios, más poblados o alejados de la frontera.

Volviendo a los templos, no podemos decir que fueran de las dimensiones que hoy conocemos, sino de otras más reducidas. La obligatoriedad de oír misa cada domingo y celebrar la pascua, confesión y comunión, no estaban establecidas todavía. Por tanto el tamaño no requería que cupieran todos los habitantes de la aldea, sino el grupo de feligreses que acudieran a hacer sus súplicas, celebrar sus devociones y cumplir sus promesas, es decir no todos los habitantes de la aldea a la vez.

[1] Don Gonzalo tuvo que dimnitir en su hija doña Mofalda.

Publicado en Primavera | Deja un comentario