Historia de Molina de Aragón

143º Amenazas exteriores y trabajos de espionaje

Ya en 1373 se notaban movimientos de tropas no castellanas, aunque sí que podrían en un momento dado responder a la orden del rey castellano: “…Recebimos vuestra carta sobre.l feyto de mossen García de Vera e de la venida de los ingleses…”[1]

Es simplemente una comunicación, no la amenaza de una inminente aproximación.

Jaime Maestre también le hace saber alguno de los movimientos de Enrique de Castilla “…E havets be fer com nos (…) los ardits que eran en aquexes partides del rey don Enrich de Castella…”[2]

En el mismo mes Fernando de Sese le hace las mismas observaciones sobre el Rey Enrique “…que ficiestes bien en significar a nos los ardides que serán aquí del rey don Enrich e de las partidas de Castiella, querientes que con diligencia continuamente vos ende certifiques e apres los notifiques a nos…”[3]

En Molina tiene informadores y les pide que sigan informándole de cuanto sepan. Estos dos, tanto Jaime Maestre como Fernando de Sese tienen otras personas que se relacionan con gentes del exterior del Señorío y saben lo que acontece en Castilla. Podríamos decir que formaban esta red de espías, aunque fueran inconscientes, los pastores, mercaderes, arrieros y quienes corrían de pueblo en pueblo, escuchaban comentarios que ellos mismos repetían. De esta manera las habladurías indicaban los caminos de vigilancia a quienes desde Molina escuchaban y podían seguir la procedencia y recorrer los lugares de los que se hablaba como amenazados.

En dos ocasiones llevaron información de los ruidos que los soldados del rey de Castilla hacían por los alrededores, fuera por Soria, Guadalajara, o Cuenca. En ningún caso se especifica distancia ni orientación del camino de las tropas.

Lo mismo ocurre ahora con el anuncio de la proximidad de unas tropas inglesas. No podemos olvidar que en Francia la guerra de los cien años librada contra Inglaterra por el territorio que, en suelo francés, aquéllos poseían, y por tanto en unas y otras filas había mercenarios que se ofertaban a quien los contratase y acudían cuando en su ejército tenían treguas o periodos de no agresión.

Bertrán Duguesclin se ofrecía al mejor postor si no tenía obligaciones con su rey francés, lo mismo pasaba con los ingleses o las tropas que seguían al rey Eduardo III defendiendo sus posesiones en suelo de lo que hoy conocemos como francés.

[1] 1373, noviembre 27. Barcelona. (Folio 84-85).

[2] 1373, diciembre 10 Barcelona. (Folio 85).

[3] 1373, diciembre 9 Barcelona. (Folio 86).

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Historia de Molina de Aragón

142º Los soldados

Los soldados, enviados por el rey para defender Molina, buscaban donde residir. Son rechazados por los judíos, ya vimos como se quejaban del abuso de las tropas de Pedro I, el Cruel, a su paso por Molina camino de Tarazona, a esta queja Pedro IV dio una respuesta, los judíos se valen de ella como pretexto o compromiso adquirido para rechazarlos[1]. Los cristianos también se quieren liberar de dar cobijo a los soldados.

El rey pide:

“A los fieles nuestros alcaldes e homes buenos de la nuestra villa de Molina, salut e gracia. Entendido hemos que vosotros non queredes dar posadas a los balesteros e otros soldados que nos enviamos aquí, de que ellos sostienen enoyo, por que nos mandamos los dedes e los fagades dar posadas suficientes por manera que con millor coraçon puedan treballar en toda cosa que sea servicio nuestro e defensión de la dita villa, porque d´esto nos faredes placer. Dada en Lerida…”[2]

Nada más se puede leer respecto al alojamiento de los soldados, por lo que deduzco que a partir de este documento serían alojados en casas particulares que se habilitarían como pensiones. Al rey se le deben: la justicia suprema, la moneda forera, la fonsadera y los “suos yantares”[3] Está claro que él es el juez último “justicia suprema”. Que es el creador y valedor de la moneda, “moneda forera”, su sello o imagen es el cuño que validan su valor, el del mineral en que está acuñada: oro, plata o la aleación de la que reciba la tasación.

Que a su palabra se movilizarán las tropas necesarias “fonsadera”. En 1373 alaba y agradece la respuesta de los soldados de Maluenda para acudir a Molina: “…e en special los feytos del abelot de los aldeanos de Malunda, que bien complira al soldo de los ditos hombres de cavallo e de pie que son hidos a Molina que, segunt hemos entendido, entre los de Maluenda e d’otros lugares que han feyto el dito abalot,…”[4]

Y que dondequiera que aparezca tiene cama y comida, “suos yantares”. Tal vez de esto se vale para exigir que sus soldados, los que defienden y protegen la corona, los conciba como parte de él y por eso exija que los atiendan con posada.

Esta obligación de buscar alojamiento particular para los soldados podría darnos a entender que algunos se quedarían en la casa alquilada, o en la familia que los alojara…, convivencia o matrimonios…

Otra cosa de significativa importancia para no perder de la memoria serían aquellas particiones de los botines adquiridos en las batallas:

“E nos con la present mandamos a qualesquiere frontaleros, soldados e subdi­tos nuestros que de los ditos quintos a vos respondan entegrament, e mandamos a los officiales nuestros e lugarestenientes suyos que sobre esto vos den consello, fa­vor e ajuda assi e como por vos ende serán requeridos…”[5] Como vemos no cambian las cosas de pago al rey. Como leíamos en los fueros el quinto del botín conseguido en las refriegas bélicas correspondía al señor[6], en este caso a su representante. Además manda que se instruyan sus delegados, enseñados por los oficiales, lugartenientes…, que de eso sabrán y podrán aconsejarles.

[1] Vease capítulo 108º “Agradecimientos y concesiones a Samuel Abolafia”

[2] 1375, abril 11. Lerida. (Folio 139).

[3] “El fuero de Molina de Aragón” Miguel Sancho Izquierdo. (Pag 173).

[4] 1373, junio 1. Barcelona. (Folio 77-78).

[5] 1375, abril 11. Lérida. (Folio 141).

[6] Fueros Capítulo 11, cédula 21ª.

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Historia de Molina de Aragón

141º Los judíos, la iglesia y el rey

La obligación contraída por la aljama de Molina de pagar 5.000 maravedíes de dinero para misas en sufragio de doña Blanca, se había complicado por los cambios de moneda, con el tiempo pasaron a ser moraventinos, y ahora tras la recogida de moneda realizada por el rey Enrique de Trastámara para fundirla y crear otra nueva, no se encuentran.

Los frailes de san Francisco exigen el pago en la moneda convenida. “…aquesto los ditos frayres e clérigos non quieren acceptar, antes se son esforzados e se esforcan de haver los VM (5.000) moravadines de los ditos judios en la moneda que les eran pagados antes que las ditas monedas de Castiella se mudassen, la qual cosa es a los ditos judios quasi imposible de complir…”[1] Los judíos están en un aprieto por las penas y castigos que sufrirían si no pagan[2].

“Propuesto es sehido delant nos por part de la aljama de los judíos de la dita villa que, jassea que sean prestos e apparellados e hayan ofrecido e ofrecescan dar e pagar a los frayres menores e al capítol de los cléri­gos de la dita villa en jaqueses o en florines lo que valen aquellos VM (5.000) moravadines…”[3]

El rey se dirige a su gobernador para que convenza a los frailes y cobren en moneda jaquesa o florines de oro que sí están en circulación.

Vemos tres posturas: los frailes siguen adictos a Castilla y a su moneda aunque haya cambiado, a la vez que se muestran contra los judíos, enemigos de religión, que influye sobre manera es esta postura. Además no olvidemos lo que comentamos de cómo la iglesia de Molina no está por Aragón[4].

Los judíos sí están atentos a su obligación de pagos pero con problemas para reunir la moneda, difícil de conseguir cosa que no pasa con la moneda de Aragón. Y dominados por el miedo al castigo impuesto por doña Blanca que, mantenida como amenaza, no había caído en desuso.

El rey intenta apaciguar. Hace válida la opción de pagar en la moneda aragonesa. Así soluciona el problema de los curas molineses y los judíos.

Hablamos anteriormente del alojamiento de los soldados y no supimos nada más. Pero aquí los judíos sacan a colación este problema.

Parece que la afluencia de tropa ha de ser alojada y, como siempre, se recurre al reparto por viviendas. Por la actuación de los judíos sabemos que esto era así, ya en el año 1357 se vieron obligados a alojar a las tropas de Pedro I y a sus caballerías, y por eso se quejaron a Pedro IV. Ahora previendo la misma situación hacen llegar al rey estas palabras.

“…Agora se­gund por part de la dita aljama es sehido propuesto reverentment delant nos, vos o alguno de vos (…) los havedes forcados de donar posadas a cristianos en algunas de las casas de los ditos judios, la qual cosa, si es verdat, es e redunda en (…) lesión del dito privile­gio, por que por su part nos es sehido supplicado que sobre aquesto por observa­ción del dito privilegio segund por la dita jura que somos tenidos denyassemos po­ner remedio convenient…”[5]

Para conseguir que no les obliguen a alojar soldados recurren al privilegio que recibieron en mayo de 1369: “…nin se pose christiano alguno en casa de judio…”[6] Y así consiguen no dar posada a los soldados a no ser que fueran judíos. “…dezimos e mandamos (…) ellos ne alguno d’ellos d’aqui adelant non forcedes nin destrengades a donar posadas a cristiano o cristianos algunos en las ditas lures casas nin a donar ropas de leyto, ne leytos…”[7]

Quedan por tanto exentos de alojar soldados.

Vemos el esfuerzo que el rey está haciendo para no contradecirse ni cambiar los privilegios y los favores que hizo cuando le fue entregado el señorío.

[1] 1374, agosto 24. Barcelona. (Folio 111).

[2] Véase el capítulo “La judería”.

[3] 1374, agosto 24. Barcelona. (Folio 111).

[4] Véase el capítulo “La Iglesia de Molina y el reino de Aragón”.

[5] 1374, agosto 24. Barcelona. (Folio 114-115).

[6] 1369, mayo 22. San Mateo. (Folio 10-11).

[7] 1374, agosto 24. Barcelona. (Folio 114-115).

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Historia de Molina de Aragón

140º Trabajos itinerantes y temporales

Comenté de pasada el desplazamiento que harían los albañiles y picapedreros en tiempos de la construcción de templos y los artesanos para la pintura y escultura sin más conocimiento que la deducción de un documento del siglo XIX[1] que encontré en Labros sobre la reparación de una imagen y el de los tejeros que se desplazaban con toda la familia para realizar los trabajos de cerámica que en cada pueblo les pedían, básicamente tejas[2].

Pero ahora en una carta del rey Pedro queda clara constancia de esta manera de obrar. Aunque habla de los judíos de Molina que tienen que desplazarse por las aldeas de Aragón para desarrollar el oficio cuya especialidad ofrecen para poder vivir de ella.

Se desplazan con la familia, sin más que sus herramientas y habilidad.

La temporalidad aparece porque según dice el rey en la carta no pagan impuestos donde van. Que han de volver está claro porque el rey manda que paguen en el lugar del que proceden.

Por eso el rey dispone que al no poder soportar dos impuestos, el de la aldea donde moran y trabajan y el de Molina de donde proceden: “…como los ditos menestrales dos contribuciones ensemble portar no podiessen, es a saber, contribuir con las ditas aljamas do fan las ditas lures lavores por la ganancia que hi fazen, después con la dita aljama de Moli­na por el dito peyto ordinario e otras cargas que ha,…”[3]

Dispone que “…forcedes e destrengades qualesquiere judios o judias que se serán partidos o partidas de la dita aljama e serán venidos a morar en las ciudades, villas e lugares de vuestra jurisdicción a ser­var la sobredita ordinacion, e juxta aquella a pagar en el dito peyto ordinario de la dita aljama de Molina lo que les sera taxado por dos judios de aquella…”[4]

El rey no se plantea si adquirirán domicilio y se quedarán en aquel lugar donde han encontrado el trabajo, sino que da por hecho que volverán a su lugar de origen.

El valor de todo esto no es porque el rey lo diga sino porque se lo platean los mismos judíos de Molina que conocen la situación, e incluso de familiares suyos, que se encontrarán en circunstancias parecidas.

En esta época, en Aragón, en la zona de Calatayud, se construyen las iglesias mudéjares y se requiere mano de obra en tejares, yeserías, alfarerías, además de albañiles, carpinteros, herreros, peones, transportistas, etc. Por todo esto es posible que allí se desplazasen.

Otras razones que exigirían estos desplazamientos sería la del transporte de dinero o los documentos de préstamos y pagos, no se dice nada de ellos aunque bien podemos suponer, o deducir que la familia Abolafia que tiene entrada y paso libre en el reino de Aragón actúe como corresponsal entre las familias, las que deben desplazar cantidades de dinero entre unas y otras ciudades, por compromisos de compras u otras causas.

Los mismos soldados que se han establecido en Molina si quieren hacer llegar dinero a su lugar de origen, de alguna manera se valdrían, y esto es fácil si hay alguien con facilidad de desplazamiento que se relacionen con conocidos en otros lugares que respondan por ellos. Pienso en aquel familiar Abolafia de Cuenca[5] que por intercesión de Manuel Abolafia de Molina consiguió permiso para desplazarse por Aragón, la relación de amistad crea comisionados para éstos y otros asuntos

[1] “Item son data ochenta y dos reales pagados el escultor por retocar la Virgen del Regazo y por alimentos del tiempo que empleó…… 8 2 reales. Item son data cuatro reales pagados para una vara de retor para la Virgen….4 reales” Año 1859 “Libro de cuentas de la Virgen del Regazo y san Isidro”. Labros, Guadalajara.

[2] Conocimiento personal.

[3] 1374, agosto 24. Barcelona. (Folio 112).

[4] 1374, agosto 24. Barcelona. (Folio 112).

[5] Véase el capítulo “Movimientos demográficos”.

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Historia de Moina de Aragón

139º De las dotes en el matrimonio

Que las aljamas tenían unas normas matrimoniales y educacionales propias y distintas, no cabe la menor duda.

Las oraciones pueden ser recitadas en hebreo por los judíos y en árabe por los moros. La escritura, los pocos que la saben trazar, será distinta según de qué vayan a tratar: si de oraciones, de actas y escrituras de posesión, ventas, compras, o relatos de sucesos; las oraciones las escribirán en la lengua en que rezan, las demás en la que hablan o en la que exigen las normas del concejo para que todos las entiendan: castellano o latín.

El cualquier tipo de delito es el rabino, o el cadí, como juez quien debe actuar, en las demás cosas ocurrirá lo mismo.

El cristiano no debe inmiscuirse en las cosas de los judíos: “…segund los dreytos divinales es vedado a todo cristiano que en bodas ne en otras solemnidades de aquellas dius encorriemiento de excomunicacion non entravenga…”[1] Por derecho divino les está vedado incluso con penas de excomunión…

Y esto lo dice el rey porque ha llegado a sus oídos que cuando se hace remisión de deudas, o se les castiga monetariamente por algún delito a los judíos no solo se les quitan sus bienes sino que incluso la dote que aportó la mujer al matrimonio les es requisada. “…quando viene o se contece fer execuciones en los bie­nes de los ditos judios o de algunos d’ellos por deudos a que son tenidos e obliga­dos o por otras justas razones…”[2] Y esto podría ser justo teniendo en cuenta siempre las causas o razones suficientes. Ha de recordarse que los cobros de deudas los había retrasado durante 3 años para una recuperación de la despoblación y su pobreza.

Hemos encontrado ya que García de Vera[3] que condenó a un judío a muerte por un delito, se apropió de sus bienes y el rey le obligó a devolver a la viuda las posesiones que le había incautado.

Ahora expresamente dice que para tocar las arras o dotes de la esposa del judío a quien se le confiscan los bienes para cobrar la deuda, o por un delito, “…mas en las arras e dot que las mulleres de los ditos judios han sobre los ditos lures bienes…”[4] se ha de comprobar si las arras y dotes estaban incluidos o no en el documento matrimonial: “…la constitución o constituciones de las ditas arras e dot se deve provar por cartas o testigos cristiano o judio, la qual consequencia no es de si razonable ne justa como en las constituciones de las ditas arras e dot no sea constumbrado de entrevenir cristianos algunos…”[5] Y se debe probar con testigos, cristianos o judíos… Pero no es costumbre que haya testigos cristianos en la entrega de las arras, por tanto tampoco se pueden tomar constitucionalmente como añadidas a los bienes del esposo, ya que el testigo cristiano falta.

Y esto porque: “…segund los dreytos divinales es vedado a todo cristiano que en bodas ne en otras solemnidades de aquellas dius encorriemiento de excomunicacion non entravenga…”[6] No pueden intervenir los cristianos porque está prohibido por derecho divino y caerían en excomunión si asistieran…

“…que a las suyas mulleres satisfeyto sera en las arras e dotes que.s provara ellos en los ditos bienes haver por cartas ebraicas firmadas de dos testigos judíos o por dos testigos judíos, los quales por adveración de aquesto juren com pus solenialment se podra fer, segund la ley de Moysi si donques las ditas mulleres en los ditos deudos no eran obligades o eran tenidas en las cosas por que las ditas execuciones se farian…”[7]

No se tocarán los bienes de arras y dotes de las mujeres judías, y estas dotes serán determinadas por dos testigos judíos que jurarán solemnemente según la ley de Moisés. Así las dotes de las mujeres quedarán libres de ser tomadas para pago de penas pecuniarias[8].

Varias cosas, primera, siempre que se habla de los judíos se nombran como distintos de los moros y de los cristianos. Es muy significativo el acento que se pone respecto a las tres religiones y siempre por algo en que rozan o se atañen y no amigablemente.

Otra, si leemos entre líneas además de lo escrito, es verdad cuanto he dicho de relación separada y distinta. Casi como si de tres aljamas –la tercera la cristiana- independientemente vividas.

[1] 1374, agosto 24. Barcelona. (Folio 111).

[2] 1374, agosto 24. Barcelona. (Folio 111).

[3] Véase el capítulo “Los castillos defensivos”.

[4] 1374, agosto 24. Barcelona. (Folio 111)

[5] 1374, agosto 24. Barcelona. (Folio 111).

[6] 1374, agosto 24. Barcelona. (Folio 111).

[7] 1374, agosto 24. Barcelona. (Folio 111).

[8] Condenado un judío, o cualquiera otro, sus bienes quedaban confiscados indistintamente, por eso el rey ante las quejas de los judíos libera las dotes femeninas de estas confiscaciones.

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Historia de Molina de Aragón

El nivel económico, la necesidad y sobre todo el ambiente bélico que se respira es tan denigrante que nadie se atiene a buenas palabras y razones, sino que la incitación y el atraco son obras presentes. El aprovechamiento de los productos de la tierra por parte de otros, no de los dueños, ya los hemos visto en el capítulo de los herbajes y pastos. Ahora aparece el pillaje en relación al mundo prestamista, al judío indefenso.

 

138º Situaciones complejas

Estos encuentros de desavenencia dan origen a delitos en los que debe intervenir la justicia. Y no sólo se darían entre cristianos, o sólo entre moros, o sólo entre judíos, esto no supondría problema porque en cada aljama, o en cada religión de libro, tienen sus leyes y jueces. El problema aparece cuando los imputados pertenecen a distintas esferas. Moros con judíos o cristianos, judíos con moros o cristianos. Casi no hablaría de delitos de cristianos con judíos o moros ya que son los que mandan e imponen las leyes generales y tiene los jueces de su parte.

Para entender mejor esta situación última y su parcialidad, a pesar del gran equilibrio que demuestra el rey Ceremonioso, vemos que: “…Como a nos sea seido supplicado por parte del consello de la universidat de la dita villa e de su condado e del común de las aldeas de aquella que, como por ley de la Tercera Partida por nos confirmada, negun judio non pueda seer advocado en pleytos e actos de cristianos, e algunos judios se antrametan de usar de aquell officio que la dita ley los deviessemos fazer servar…”[1] Según ley los judíos no puedan ejercer de abogados en causas de cristianos. Debemos reconocer su conocimiento en leyes y la buena utilización de ellas, por eso cuando los cristianos están en litigio sea con quien sea, entre ellos, con judíos o con moros, piden que según la Tercera Partida no intervengan otros abogados sino los cristianos y el rey contesta: “…fagades inibicion e vedamiento con pregón en la dita villa que alguno judio no ose advocar en pleytos o actos de cristianos publicament…”[2] Incluso se amenaza con imponer una multa al que no acate esta decisión.

El juez o jueces encargados de imponer justicia, corresponderá a los de siempre, a los establecidos por la ley. Y en el caso de judío contra judío también está señalado el juez: “Otrosí si alguno de los ditos judíos fuere appellant de los ditos adelantados, de la appellacion d’aque.n fazedera ha de conescer el jutge por nos ad aquesto ordonado, el qual en ebraych ha nombre rabi…”[3] Le corresponde al juez que el mismo rey impuso y que en hebraico se llama rabino.

No obstante en los juicios de los delitos internos en las dos aljamas o entre una y otra, ¿quién es el señalado?, hasta ahora era el alcalde y gobernador de Molina, Fernando López de Sese. Pero en Aragón es el Bayle general, por eso el rey quiere imponer las normas de Aragón: “…segunt ordinacion de nuestros antecessores e nuestra, las questiones e pleytos civiles que son entre judio e judio, moro e moro e judio e moro e las puniciones e correcciones d’aquellos son atribuidas a ciertos officiales ad aquesto ordenados, e assenyaladamant a los bayles generales de nuestros regnos e tierras…”[4] Por eso nombra a Jaime Maestre su procurador: “…E por aquesto nos… ordenamos e providiemos que en la villa nuestra de Molina e su termino e condado (…) acomendamos a Jayme Maestre, del officio de la scrivania de ración de casa nuestra…”[5] Y esto lo hace por su conocimiento y experiencia, ya que ha “…explicado de present delant nos que yasea ell haya propuesto muytas vegadas (veces) delant vos como la jurisdicción, actos, correcciones e puniciones civiles de los judíos e moros que son en la villa e partidas de Molina, e la recepción de los pechos e otros dretos a que son tenidos los ditos moros e judios por razón del dito officio se pertanga a ell…”[6]

Pero a los de Molina no les gusta esta decisión del rey nombrando a Jaime Maestre, ni que los acomode a la legislación aragonesa y le piden que cambie y devuelva al alcalde y gobernador de Molina el poder de dirimir los pleitos entre moros y judíos.

El rey les pide que esperen ya que ahora está en Barcelona. “…el qual conescimiento nos reservamos e entendemos a fazer dentro I (un) mes que Dios quiere que seamos en Aragon, appellado ad aquesto la universidat de la dita villa…”[7]

Pero no cambia de parecer. Y con respecto a los pleitos de judío con judío dice al gobernador de Molina y a los alcaldes: “Segund tenor de un privilegio por nos atorgado a la aljama de los judíos de la dita villa, el qual fue dado en la villa de Sent Matheu, (…) en tiempo que aquella villa vino (…) a manos nuestras e el qual prometemos e juramos tener e servar pora siempre, de las questiones e pleytos que son sehidos e son e serán por tiempo entre judio e judio, vos ni alguno de vos non vos podedes nin devedes entremeter ne conescer de aquellas antes ende han a conescer e por de vida fin determenar los ade­lantados de la dita aljama…”[8]

Queda aclarado por el rey, prometió a los judíos y les concedió ese privilegio de su rabino y por tanto será a su manera como se harán las cosas. A partir de aquí ya no hay ninguna otra anotación referida a esta situación con lo que quien intervendrá en cuestiones de pleitos entre los judíos con otros no judíos, será el procurador del rey.

El procurador es el mejor conocedor de la situación de los judíos por la relación directa que tiene con ellos al ser el encargado de toda cuestión económica. La relación exigida para realizar este cometido lo compromete. Los judíos son encargados de colectar los portazgos, responsables de medidas, paladas y otros asuntos económicos, el procurador real tiene que verse en estos asuntos con ellos y además en el cobro de impuestos propios de las aljamas.

[1] 1375, febrero 3. Lérida. (Folio 132).

[2] 1375, febrero 3. Lérida. (Folio 132).

[3] 1374, agosto 24. Barcelona. (Folio 114-115).

[4] 1374, julio 4. Barcelona. (Folio 103-104).

[5] 1374, julio 4. Barcelona. (Folio 103-104).

[6] 1374, julio 4. Barcelona. (Folio 103-104).

[7] 1374, agosto 26. Barcelona (Folio 115).

[8] 1374, agosto 24. Barcelona. (Folio 114-115).

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Historia de Molina de Aragón

137º Rivalidad con los judíos

El haberse recluido formando su grupo o aljama los obligaba a tener unas normas peculiares. Están en una villa y dentro de un señorío donde rigen unas leyes que todos deben respetar y aceptar.

Refugiarse en un entorno, donde sólo cupieran ellos, conlleva una doble frontera: una de protección para mantener sus leyes y costumbres y otra de defensa, ambas coincidentes, para evitar la entrada a cuanto perturbara sus valores.

De la morería podríamos decir algo similar. El hecho de plantear a quienes fueran propietarios la posibilidad de entrar a formar parte del concejo fue rechazado por la comunidad mora. Eso quiere decir que se refugiaban y a la vez se imponían determinadas obligaciones para resguardar su aljama. De otras situaciones o normativas con que se regía la morería no están reflejadas en los escritos de los fueros ni en los documentos de Pedro IV, por lo que no puedo añadir nada más.

Sí diré de la judería. Después de aquellas peticiones concedidas a Samuel Abolafia[1], llega un momento en que la situación ha cambiado y hay algunos problemas de relación con los demás molineses, e incluso aparecen las herencias o las situaciones que las viudas plantean.

El número de judíos que habitan la aljama es escaso. “…de aquellos qui hi son fincados, qui por el poco nombre en que son…”[2] La despoblación les ha afectado. Las causas han sido las mismas que en el resto de las aldeas. Aunque deberíamos añadir alguna más, varios menestrales han buscado otras aldeas o ciudades donde realizar sus oficios y ganarse la vida “…Otrossi como algunos ministrales de la di­ta aljama de Molina vayan por los lugares del dito regno d’Aragon por ganar de lu­res lavores e officios…”[3]

Recordaré la situación que en la Castilla próxima se encontraban, perseguidos por la inquisición, el rey y los señores; el judío condenado perdía sus bienes en manos de la justicia, del rey y de los señores.

Aragón era un respiro para ellos, ya hemos hablado de un Abolafia de Cuenca que pide al rey permiso para aposentarse en su reino, así dice de los de Molina: “…E que muytos de los judios e de las judias de la dita aljama de Molina se son partidos e partidas de aquella e se son venidos a ciertas aljamas nuestras del dito regno d’Aragon e mo­ran aquí…”[4] Con esto vemos como algunas familias abandonan Molina.

Otra causa que pudo influir, aunque más bien podríamos pensar que los mantuviera en casa, fue el cobro de los préstamos que había sido retrasados por orden real para facilitar una recuperación de los deudores “…Por part de la aljama de los judios de la dita villa es sehido proposado revé­rentment delant nos que la alarga de tres anyos que por nos fue dada a los aldea­nos de las aldeas de la dita villa sobre no pagar los deudos en que (…) eran teni­dos e obligados es passada o deve dentro breu tiempo passar, e que por aquesta ra­zón los ditos judios han sufierto grandes danyos porque no han podidos cobrar los deudos en los quales los ditos aldeanos les son tenidos…” [5] Esta orden dada en 1370 ya está a punto de finalizar y por eso en este 1374 los judíos piden que no se prorrogue sino que les sea permitido cobrar los préstamos que hasta ahora por respeto al rey no se cobraban. Y leemos que “…es passada o deve dentro breu tiempo pasar…” el motivo de la queja acaba y podrán al fin cobrar a sus deudos aunque no puedan recuperarse de los daños que esto les ha ocasionado.

El rey ordena que “…los ditos aldeanos e cada uno d’ellos a pagar a los ditos judios los deudos a que les son tenidos forcedes e destrengades segund las obligaciones que han de aquesto e de fuero e custumbre de Molina sera fazedero…”[6] Queda aclarada la voluntad del rey de que acabado el plazo que dio para la recuperación de los aldeanos, los judíos pasen al cobro de su préstamos. Reconoce el rey su obediencia: “…como por impedimento de las ditas alargas los ditos judios no hayan podidos demandar los ditos deudos ni lo hayan querido fer, queriendo servar los mandamientos nuestros contenidos en la carta de la dita nuestra alarga…”[7]

Los aldeanos se ven constreñidos a pagar las deudas atrasadas. Pero echando la vista atrás, el año anterior ocurría esto: “…Quanto al feyto de los judíos que nos feytes saber, que fazen malas obras e tales que son muyto de castigar, vos res­pondemos que nos plaze muyto que los males sean castigados…”[8] Pero ¿por qué hacían estas malas obras? y contesta el rey: “…queremos vos asabantar[9] que la malquerenca es tanta de las gentes contra los judíos que ellos han a demandar a las ditas gentes que los emprestan…”[10] La razón del malquerer es que piden el pago de las deudas.

Pero la situación es alarmante: “…porque los troben sens ninguna defensión, que si por nos o por nuestro tresorero no son defendidos, no durarían un dia ne una hora…”[11], por eso manda que los defiendan: “…queremos que sepats que en los feytos de los ditos judios tengats otras ma­neras que no havedes tenidas fasta aqui, es a saber, que sean guardados e defendi­dos…”[12]

El nivel económico, la necesidad y sobre todo el ambiente bélico que se respira es tan denigrante que nadie se atiene a buenas palabras y razones, sino que la incitación y el atraco son obras presentes. El aprovechamiento de los productos de la tierra por parte de otros, no de los dueños, ya los hemos visto en el capítulo de los herbajes y pastos. Ahora aparece el pillaje en relación al mundo prestamista, al judío indefenso.

[1] 1369, mayo 22. San Mateo. (Folio 10-11).

[2] 1374, agosto 24. Barcelona. (Folio 112).

[3] 1374, agosto 24. Barcelona. (Folio 112).

[4] 1374, agosto 24. Barcelona. (Folio 112).

[5] 1374, agosto 24. Barcelona. (Folio 113).

[6] 1374, agosto 24. Barcelona. (Folio 113).

[7] 1374, agosto 24. Barcelona. (Folio 113).

[8] 1373, junio 1. Barcelona. (Folio 77-78).

[9] Hacer saber.

[10] 1373, junio 1. Barcelona. (Folio 77-78).

[11] 1373, junio 1. Barcelona. (Folio 77-78).

[12] 1373, junio 1. Barcelona. (Folio 77-78).

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